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Archive for the ‘viajes’ Category

Heike – Fogg

Y entonces… Así es como se saludan en Dominicana.

En realidad tengo que hacer un poco de flashback y forward para decir que entre Hawaii y la semana de los aneurismas estuve en:

Calgary sacándome el visado para China, China, Miami y España. Casi ná. Y de hecho me bajé del avión después de 24 horas volando desde España y allí no estaba mi esposo sino su amigo que al ver mi cara me preguntó si no había visto los mensajes del guiri.

Así que directa al hospital. Y entre China y Miami pasé 72 horas en mi casa, de las cuales 24 en la cocina preparando sopas, purés, estofados etc para que mi suegra estuviera bien alimentada.

Os podéis hacer una idea de mi agotamiento vital. De las maletas. De los cambios horarios. Cuando el suegro se recuperó a mi me mandaron a NYC de reuniones para el proyecto más chulo de todos los tiempos.

Era el día 8 de Marzo y entonces llegó LA llamada. A hablarme de un trabajo nuevo, para la santa empresa, con jefes nuevos, un ascenso, un trabajazo, todo proyectos interesantes.

–  Y si quieres volver a casa pues vuelves.

De nuevo flashback, cuando vine a Canadá hace seis meses sabíamos por temas legales que al no tener mi bendita empresa sede en Canadá y yo estar empleada desde Miamiamol no podía pasar más de 182 días al año aquí. Busqué trabajos. Hice entrevistas. Ná.

Pregunté al mi esposo, oye mira lo que me ofrecen y es la pera y me dejan volver a casa pero si quiero Miami pues Miami ¿y tú que quieres?

Obviamente lo que el esposo quiere es quedarse en su país, en su ciudad, con su trabajo, hablando en su idioma, nos ha jodido.

A todo esto además de los viajes, la enfermedad etc, la pregunta de los últimos meses, la más escuchada, la que todo el mundo no deja de hacerme a mí es ¿QUÉ VAIS A HACER?

Y yo diciendo, estamos pensando, dejadnos, vamos a ver, etc. El mi esposo es muy de mandar a tomar por saco a su familia cuando le atosigan y entonces me atosigan a mi.

Y qué manera de atosigar. Cada vez que el canadiense no estaba, se daba la vuelta, etc, todas sus familiares femeninas, su madre, su hermana, su cuñada, su prima, la hija de su prima, bla, bla bla ¿QUÉ VAIS A HACER?

Que en realidad es mensaje en clave que significa ¿CUÁNDO VAS A DEJAR TU TRABAJO?

#quemedejéiscoñoya

Después de un día glorioso en Nueva York en el que enseñé el culo por Times Square a las 8 de la mañana, nos echaron de la sala de reuniones (todo forma parte del espectáculo y así son las negociaciones), me dejé los pasaportes en la caja fuerte del hotel, pasé dos horas en taxi yendo y volviendo de Manhattan al aeropuerto, perdí un vuelo, etc, por fin llegué a casa. De un humor de perros. Con un estrés y una necesidad de vacaciones…

A la mañana siguiente le dije al guiri: nos vamos de vacaciones una semana a Cancún. Porque es nuestro aniversario en tres semanas y tenemos que decidir qué vamos a hacer y necesitamos estar solos y relajados y disfrutar. Es 11 de Marzo y vaya tres meses llevamos.

Y deshaz maleta y haz maleta porque lo siguiente es un combo plus Rio de Janeiro- Miami – California de diez días. El guiri obsesionado con el virus zika.

Rio de Janeiro precioso, tampoco vi demasiado, aunque más que la vez anterior seis años antes que pasé 13 horas allí. El ambiente de trabajo bastante muy desagradable. Así que empecé a repetir en plan mantra “quedan 22 días para Cancún”

De ahí a California, mejor ambiente, muy interesante la convención de frikis y ya a casa.

Y era semana santa, pero como en EEUU te dan la libertad o no de trabajar me cogí el viernes libre. Con la idea de descansar. El guiri me hizo el lío y se fue a trabajar así que me encontré pasándome uno de mis escasos días libres en el supermercado con mi suegra Y QUÉVAISAHACER.

Que me deje, señora.

Esos días venían los cuñados y había varias cenas familiares. Así que me encontré con que de repente me impusieron tres cenas seguidas a las 17 30, con lo cual ya me imponen los horarios del resto del día en mi día libre. Y tres días seguidos lo llevo muy mal. Y rechinar de dientes y mesarse los cabellos. Y darme cuenta de que he perdido el cargador del fitbit, no sé en qué país/hotel me he dejado un libro, el ipad está en Nueva York, siento una falta de control y un desbarajuste horribles.

ENSIETEDIASCANCUNENSEISDIASCANCUNENCINCODIASCANCUN.

En una de esas cenas me sirvieron la famosa ensaladilla con marshmallows y nata montada de entrante. Cielo santo.

Dos días más tarde, un miércoles por la noche, exactamente  el 30 de Marzo, 3 días antes de Cancún vino toda la familia a cenar a casa. Al día siguiente se iban los cuñados. Cenamos costillas y ensalada. No me quedaron tan ricas las costillas como yo quería.

Nos fuimos a acostar y entonces…

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Tenía yo un novio que decía que a las mujeres no nos hacen jefas no porque no valgamos sino…

– A ver si pensaran que no valéis no os contratarían y fuera. Si no os hacen jefas es porque entonces iríais a los viajes de trabajo. Y si vais a los viajes de trabajo seguro que querríais hacer “mierdas” como ir a museos, a cenar, al teatro, etc. Y en qué momento de la cena saltaría algún hombre la famosa frase de “la última nos la tomamos en el puticlub”.

Cada vez estoy más de acuerdo con sus palabras. No está tan extendido el tema de ir a los clubs de striptease o a puticlubs entre los hombres más jóvenes  pero siguen trabajando algunos para los cuales es el pan de cada día.

¿No os acordáis de este caso? ¿ O este? Y si es así con el dinero de todos (qué poca vergüenza), en las empresas privadas más de lo mismo. Hay determinados sectores muy machistas, en los cuales la mayor parte de los contratos se firman y/o acuerdan en puticlubs. Y claro, ahí no va a entrar una mujer a participar del regocijo general.

Yo aluciné al ver en unas fotos de una fiesta de mi empresa (a la que no se me invitó, claro), había chicas participando en un espectáculo de algo en tanga. En una fiesta de la empresa. Ajá.

A ese tipo de hombres les molesta que las mujeres participen en las reuniones, no saben tratarlas de igual a igual. Insisto, a determinadas edades, en determinados sectores y en unas zonas ocurre mucho más que en otras.

Yo trabajo básicamente con Latinoamérica, y os aseguro que llevan un retraso en este tema de unos 40 o 50 años con respecto a España. No saben tratar con mujeres que no sean sus esposas, madres, hijas o hermanas. No saben tratar con compañeras de trabajo. He estado en unas comidas de trabajo con unos temas de conversación de un machismo que alucinaríais.Y ahí te agarras los machos, te muerdes la lengua y te callas. Tratas de cambiar de tema, pones caras largas para que vean tu incomodidad, pero poco más puedes hacer. Bastante seca les pareces ya como española, y si además eres del tercio norte de la Península no te quiero yo contar.

A mí mi jefe me dijo una vez que “las mujeres vascas sois bravas porque no habéis encontrado un hombre que os domine”.

Me callé, y un par de semanas más tarde le dije que mi abuela se quedó viuda con seis hijos a su cargo y la pequeña tenía 6 años. Y que las mujeres vascas somos bravas porque eran las cabezas de familia. Y me da igual vasca que cántabra, gallega o asturiana.

Mucho menos saben tratar con mujeres más jóvenes que les digan lo que tienen que hacer. Pero si eres una niña y no tienes ni puta idea… Yo he tenido que aguantar que un abogado me dijera que en calidad de qué hablaba yo sobre cables submarinos. Pues para empezar en calidad de Ingeniero de Telecomunicación, pedazo de impresentable.

Y esto ya por no comentar otros temas que rayan en el acoso sexual. Hay un personaje famoso en mi empresa, odiado por todas las mujeres y que tenía bastante costumbre por venir y tocarme la espalda. Después de decirle varias veces “que no me toques” avisé a mis jefes que la siguiente vez me iba a hablar con recursos humanos y le plantaba una demanda por acoso. A ese le quería ver yo aquí en Estados Unidos que iba a durar unos 3 minutos y medio. Yo no soy dada a ver machismo en todas partes, pero es que de verdad, que tenemos que aguantar las mismas gilipolleces de nuestros jefes que los hombres más un amplio abanico de putadas más.

Os agradecería que comentaráis aquí vuestras impresiones sobre este tema y experiencias al respecto…

 

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2011 fue un año laboral movidito. En mi empresa son muy fans de jugar a las cajitas y a los cromos. Cada 3 meses deciden reestructurarse, toma este cromo para ti, esta caja para mí y así van justificando los 90 mil lereles que ganan al año (los gerentes).

Así que de repente me encontré en el mes de Febrero con que mi gerente de toda la vida de diorlh, cuya inicial me pinté en la muñeca el mes de Diciembre de 2010, ya no era mi gerente. Ahora tenía un gerente que dice cosas como: gifarizicable. Y escribe tullo, esclullente y un largo etcétera. Encima de la mesa estaba la negociación de “EL CONTRATO” con varias empresas. La negociación era en inglés. Este señor no habla inglés. Normal, con aprender castellano tendría suficiente.

Corría entonces el mes de Mayo y éramos jóvenes e inundábamos Sol. No recuerdo muy bien qué fechoría me había hecho un Lunes cualquiera, que me agarré tal mosqueo que intenté huir de la empresa y buscar trabajo en el proveedor. Esa tarde se hizo la luz en mi cerebro y decidí que iba a intentar que me trasladaran a hacer mi trabajo a Miami.

Habláis de los corredores de maratón, yo he conseguido en mi santa empresa un visado en USA. Sólo he tardado un año.

He tenido que pelearme con las mentiras de mi ya ex-gerente, ya que lo volvieron a cambiar hace medio año, me dijo que estaba todo listo por parte de su jefe, solo quedaba RRHH (solo, jaja  jaja, jaja) para encontrarme un mes y medio más tarde que no era cierto. Me llevé cogotazo inmerecido por las mentiras del cerdo. Esto hizo que yo, que pretendía mudarme en el mes de Febrero me encontrara con que en Diciembre no habíamos ni empezado.

Y entonces, cuando ya estaba listo por parte de RRHH empezó… el auténtico parto de la burra.

– Hola Heike buenos días, soy RRHH y necesito que me mandes tu CV, una carta de por qué eres tan especial para nosotros, tus títulos académicos, tus últimas doce nóminas…

Yo pensaba: RRHH me pide mis nóminas, estupendo. Que podía haber contestado: las tienes tú. Pero eso habría supuesto una semana más de retraso. Luego dicen que si no sé delegar, manda huevos.

Después de eso hubo un vacío en el espacio tiempo que duró como un mes. A mí me habían dicho que cuando lo tuvieran todo tardaban una semana en preparar el visado. JA.

Un mes más tarde me encuentro con que no, que me tienen que mandar información de USA y entonces yo llamo a la embajada, solicito una cita y llevo los papeles.  Y entonces tardan una semana.

– La semana que viene te llegan los papeles

A todo esto ya era febrero, había cambiado mi fecha de ida a mediados de Abril, y entonces veía a Canadá allí pero… eso es otra historia que ya conté. Me daban temblores. La incertidumbre me corroía, pero ya soy mayor y la llevaba con dignidad. O eso quería creer.

Llega finales de febrero y la información que no llega. Mi cita en la embajada es el 12 de Marzo. Llega el 9 de Marzo y la información no ha llegado. Yo estoy en Londres y tengo que llamar a cambiar la cita.

– Buenos dias señora, hay un agujero en el espacio tiempo y no puedo cambiar su cita, pero esta llamada telefónica le va a salir a 10 Euros de vellón. Por favor, déme su número de tarjeta de crédito.

– ………………………..

Finalmente llega la información.

Jijijiji.

Me pinto los morros un 26 de Marzo cualquiera y me voy a la Embajada, trajeada. Con mis doscientas páginas debajo del brazo, y una muestra de sangre de unicornio obtenida mirando a La Meca.

– Uuuuuy esta foto no es de tamaño 5 x 5.

Yo flipaba, le estaban diciendo a una bilbaína ¡que algo no era lo suficientemente grande! 

– Te puedes hacer las fotos ahí, y en esa ventanilla vas y pagas los 500 dólares  para el visado. Gracias por el resguardo del ingreso de los otros 120 euros.

Voy a la ventanilla.

– Uuuuy, ¿cash? Uuuuuy

Yo flipaba. A la mujer no le parecía bien que hubiera doscientos dólares en billetes de 20.

Tercera ventanilla. Mira la información, desecha el 98 % de la misma y me despacha con un:

– Te faltan dos copias de este formulario.

– Pero me lo han mandado de mi empresa y yo…

En este momento creo que la mujer sacó un gato de debajo de la mesa y comenzó a acariciarlo.

– Mua ha ha ha ha, deberían saberlooooo, mua ha ha. Mira, mándanoslos por correo. Pero tu pasaporte se queda aquí. Ya si eso te lo devolvemos.

Así que mañana exitosa: no tenía el visado, no tenía pasaporte, me faltaban dos copias de un formulario (probablemente el certificado de ingesta correcta de papillas entre los 9 y los 12 meses).

Llego a la empresa y llamo a RRHH.

– Oye que me faltan dos formularios que tienen que mandarlos de USA firmados.

– Uuuuuy eso va a tardar la vida.

No sé muy bien qué tipo de contestación es esa. Dos semanas más tardes seguíamos peleándonos con que si el formulario tenía que estar firmado por Obama o no. Y yo sin pasaporte.

Por fin llegaron los papeles y los remití. Ahora sólo quedaba esperar la famosa semana. Ya solo estábamos en Abril, a mediados, jiji ji ji.

– Hola buenos días,¿ para entregar un pasaporte a Heike Nelken?

– Estoy de vacaciones, ¿podéis pasar el jueves que viene?

Ayer tuve varios intentos de entrega, pero como el repartidor solo esperaba un minuto no me dio tiempo a llegar. Igual quería que bajara rapelando por la pared del edificio a lo Tom Cruise o algo.

Pero hoy, por fin, 50 semanas más tarde, tengo visado norteamericano. Con validez de 5 años.

Yo me voy seis meses a Miami. El 15 de Junio.

Soy una cabra que se va a hacer las américas.

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Las normas

La última vez que vi a mi querido canadiense eran las 5 de la mañana y estábamos en Jamaica. El plan para la siguiente vez era Miami.

¿Miami? Pues sí, llevo un año intentando organizar mi traslado durante seis meses a Miami para hacer el mismo trabajo que hago ahora. Y me está costando dos riñones lograrlo. Para empezar, por los cambios en el curro. Para terminar, por el visado del infierno. Pero este tema merece otro post que prometo escribir… algún día. Como el de las manías, que os lo debo, con lo majos que fuisteis mandándolas.

El plan en aquella fecha era que yo estaría en Miami a finales de Marzo, así que “el hombre del iceberg en el pecho”, “el hombre que no conocía la palabra frío”, “el hombre que un año y medio más tarde sigue diciendo Buenos Noches”, o para resumir, “Canadá” vendría de visita en Abril, cuadrando su trabajo, sus vacaciones, el mío y diversos temas.

Y entonces empezaron las risas con el visado (que ya contaremos) y yo veía como era imposible estar en Miami a mediados de Abril. Y empecé a calcular: si en Mayo él no puede, en Junio yo no puedo entonces..¿ JULIO? ¿nos vemos en Julio? Y pasé unos días muy malos pensando en que no nos íbamos a ver hasta Julio. Esto era sobre el 20 de Febrero.

Así que un día me puse a hablar con Agur y para variar después de discutir de manera vehemente durante dos horas me dio la solución. ¿Y por qué no viene antes aquí?

Y así surgió la conversación con mi querido: “claro, guapa, si tu trabajo no deja de dar por saco tendremos que ser creativos”. A continuación llegó la negociación sobre las fechas más convenientes, porque mi querido canadiense es todavía más cabezón que yo y estuvimos hablando largo y tendido sobre la conveniencia de volver un día u otro.

Hará tres semanas por fin reservó sus vuelos y el resultado es que llega el día 14 y se va el 2. Sí, llega dentro de 13 días. Esperad un momento, voy a gritarle a Agur una cosa por whatsapp y vengo ya mismo.

Bien, el plan es el siguiente: estamos una semana en Madrid y luego me lo llevo al norte. Sí, hay que hacer presentaciones familiares. Y amiguiles. La única que le conoce es Barbijaputa…

Sigo contando que una vez estuvieron las fechas cerradas hubo que dar contenido a la visita, al pobre le he apuntado a clases de castellano la semana que esté en Madrid a ver si es capaz de aprender a construir alguna frase. Después me puse a reservar hoteles y mesas en restaurantes. Y después llegaron los planes con amigos/familia. Le di instrucciones de que debía empezar ayuno estricto hace dos semanas porque no sabe la que le espera: quiero llevarle a tantos sitios que es probable que tengamos que cenar varias veces todos los días. Se ríe. Pobre infeliz.

Y además de los planes con amigos/familia (este pobre hombre todavía no es consciente de los problemas de comunicación que va a tener) también hay planes de vida sencilla como ir a ver partidos de fútbol o al cine. Hace un año y medio que salimos y todavía no hemos ido al cine…

Pero lo más importante fueron las normas: 3+1 que le di.

Norma número 1: el saludo. “Besas a las mujeres y das la mano a los hombres”. Los canadienses se abrazan cuando hay confianza. A mí abrazar a sus padres el día que les conocí se me hizo rarísimo. Para nuestra cultura el abrazo es mucho más íntimo que dos besos en la cara. Ahora, después de las vacaciones familiares, su madre, su hermana y yo nos damos dos besos y nos abrazamos. Nipatinipamí.

Norma número 2: las manos en la mesa al comer. Estábamos en Jamaica y yo les veía a los 6 con la mano izquierda debajo de la mesa, supongo que apoyada encima de la pierna. Qué sensación más rara.

Norma número 3: cariño, el ketchup te lo administro yo. Le dije que tendríamos que inventarnos una señal que signifique ketchup sí. Porque en su casa es una obsesión, desayunan ketchup con los huevos revueltos. Yo me lo imaginaba echándole ketchup al pescado al horno y me daban sudores. Él me dijo que no me preocupara “me llevaré unas bolsitas en los bolsillos y comeré a escondidas cuando vaya al baño”.

Y el otro día le hablé de la norma más importante. Al menos la criatura está viajada así que no se le hizo difícil de comprender. “Amor, cuando vengas puedes traer tu camiseta de la selección española, pero cuando vayamos al norte no la llevas, ¿vale?”. Le enseñé la palabra Euskadi y le hablé un poco del conflicto vasco, ese tema en mi familia y la no conveniencia de decir alegremente “es la primera vez que estoy en esta parte de España”, o lo de que me llame “Spanish” (igual que yo le llamo Canadá a él), etc etc. Lo pilló a la primera. “No voy a ir a Belfast a preguntar alegremente a la gente por el Reino Unido”.

Trece días, beibis. Trece

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La negociación

Volví hace un mes de vacaciones. Y empezó la diversión.

Por una parte la negociación de un contrato en mi trabajo. Que en realidad no es parte de mi trabajo, pero como me gusta decir: estaría bien que alguien me dijera qué es lo que hago, porque cada día lo tengo menos claro.

Y esta negociación ha tenido momentos gloriosos como por ejemplo… un abogado intentando meter cláusulas ilegales en un contrato. Mi gerente negociando cosas a mi espalda y mintiéndome sobre ello. Todo esto con mi jefe de vacaciones, claro, que el cabrón este año se las ha cogido de puta madre.Y el gerente no participaba en las audios diarias con los abogados porque no sabe inglés. Así que ahí estaba yo sola, controlando la manía persecutoria del abogado.

Inciso

Que tiene un problema mental clarísimo.

Fin del inciso

Esta maravillosa situación ha tenido alguna consecuencia como…

– Tengo la espalda como si me hubieran metido un palo por el culo

– Empecé tomando valeriana pero ahora ya me la suda

– Me dio un ataque de ansiedad el otro día

– Tengo pesadillas casi todas las noches

Peeeero una pregunta a sus mayores: “oye ¿y tú qué haces cuando quieres pegar a la gente?” “oye ¿y si a tu gerente se la suda la imagen de la compañía tú qué haces?” y los mayores le miran a una como diciendo “juventud, divino tesoro”. Y todo el mundo contesta: “tienes que aprender a que te la sude, es tu salud”.

Y además tenía otra maravillosa negociación en paralelo con mi novio, ese que vive a8000 km de aquí.

– Oye que he pensado que con tus puntos y los míos te podemos pagar el viaje hasta Madrid, y así nos ahorramos el hotel de los dos durante una semana en Miami (que era donde habíamos pensado en quedar en otoño)

– Ya, pero…

– ¿Pero qué?

– Que no tengo dinero

Y así durante dos o tres días, “que si vienes y yo lo pago todo, que lo pienses”, y entonces…

– Oye Heike, que he pensado y consultado y mi solución es que… te vengas conmigo y mi familia a pasar la Navidad a Jamaica.

– Gracias, pero no puedo

– Vaya, yo lo entiendo, qué pena.

Y entonces llamo al oráculo.

Heike – Hola Agur, fijate tú , la bronca con Canadá, bla, bla, bla ,bla, bla, y nada, majo, al final me ha invitado a pasar la Navidad a Jamaica, ya le he dicho que no

Agur – ¿Por? Que ya sé que tú eres fan de la Navidad familiar y yo no, pero no sé, ¿por qué no vas?

Heike – Ahora que lo dices…

Entonces le llamé de vuelta a Canadá (vamos, más bien le grité por el chat de la blackberry, ¡vuelve! ¡vuelve a Skype! Estas son las llamadas del siglo XXI). Y le comuniqué que me parecía curioso pasar la Navidad con una familia canadiense en Jamaica.

De esta negociación salió una tercera; con mi familia. Mi madre aceptó sin problema: “hija, celebramos la Navidad el 9 de Enero, a mí me da igual”. Mi padre se puso a opinar fuera del recipiente. En mitad de la calle. A voz en grito. Mi hermana y yo nos mirábamos con cara de poker viendo los gritos de mi padre. Que no opinaba sobre mi ausencia en Navidad, sino sobre mi relación con Canadá.  Muy agradable y festivo todo ello.

Fue avanzando la cosa, tocaba buscar precios.

Primeros presupuestos de unos tres mil euros la semana. Inviable. Porque el plan era ir nosotros dos días antes de que llegara su familia y que yo volviera el día 30 para estar en España el día 31.

Segundo presupuesto de unos dos mil euros. Inviable.

Tercer presupuesto de unos mil setecientos euros. Él colabora en parte. Viable. Porque yo paso la Nochevieja en un avión de Iberia. Llego a Madrid el día de Año Nuevo a las ocho de la mañana.

Todo esto ha ido ocurriendo a lo largo de un mes, el último soponcio llegó cuando la chica de la agencia se retrasó dos semanas en contestarme, período en el que me subió el hotel doscientos euros de nada. Fantástico.

Dos días más tarde quedó ese tema cerrado, y le comuniqué a mi padre a hechos consumados que yo me iba a Jamaica y que si quería nos veníamos en Año Nuevo, pero que se abstuviera de opinar más, gracias.

Y curiosamente hoy, por fin hemos adjudicado el contrato del infierno y me han cobrado el viaje.

Dentro de 81 días estaré en Jamaica. No llego a tiempo de celebrar Nochebuena y celebro Nochevieja en un avión. Voy a perderme la Navidad chonil (con mis chones cántabros) en la casa rural de Salamanca en la que la pasamos tan bien.

Pero voy a ver a Canadá después de cinco meses, cinco, cinco, cinco. Todavía me quedan dos meses y tres semanas. Estoy a punto de pasar el ecuador. Haremos snorkel, iremos en kayak, haremos alguna excursión, beberemos y comeremos como cerdos y… Le voy a apretujar.

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No tenía ni idea de cómo empezar este post, así que pregunté al oráculo de twitter y me dijo que empezara por el final (gracias @kienvaser)

8 20 de la mañana, puerta que se abre.

Salen dos. Con una maleta, una mochila y un bolso.

Qué difícil me resulta parafrasear a Canadá (el hombre)  en castellano, pero allá vamos.

-¡ Heike mira quién está aquí!

– ¡Hola Doug!

Doug es la liebre salvaje que ha decidido pasar ratos en la puerta de casa de Canadá. Para ser honesta, diré que hemos comprado su voluntad, dejándole lechuga y zanahoria. Sí, Canadá y yo tenemos una mascota. Ta na na na na. Se llama Doug porque la primera vez que apareció en su puerta estábamos viendo Resacón en las Vegas. Y yo sospecho que nos es infiel con otras familias.

Pero ¿no es una monada?

– Oye, creo que no vamos a tener tiempo de parar en Tim Horton’s a por sandwiches de desayuno, ¿desayunamos en el aeropuerto?

– Nada, quédate tú con el sobrante del bote y te tomas algo en el Tim Horton’s del aeropuerto.

– ¿No desayunas conmigo?

– No hay ningún sitio fuera del control de seguridad.

Vamos oyendo música en el coche, yo sonrío, estoy triste, él igual, pero nos dedicamos a hablar de chorradas… Y diez minutos más tarde llegamos al aeropuerto. Veo que pasa de largo del parking y me lleva directamente a la zona de “arroje a su familiar en marcha”.

– ¿Por qué no aparcas?

– Porque no

– ¿No entras conmigo?

– No

– ¿Por qué no?

– Porque no.

– ¿Por qué?

– Porque va a ser muy triste. Venga, dame abrazos y baja del coche.

Se baja conmigo, sacamos las maletas y empiezan los abrazos. Miro al suelo. Me riñe cariñosamente “Heike, esto ya lo hemos hecho antes, y no pasa nada, hemos pasado dos semanas geniales, y bueno no sabemos dónde nos vamos a ver la próxima vez, pero lo hemos pasado bien… ” Yo sigo mirando al suelo. Me levanta la barbilla. Abrazos.

Decido cuadrarme como despedida. Todo esto es por joder, que nos gusta bastante. Él en Chicago me ofreció la mano, pues yo me cuadro.  Es que hemos estado viendo Hermanos de Sangre juntos, y Enemigo a las Puertas.

– ¡No te cuadres!

Y me ofrece la mano otra vez el bastardo. Cualquiera que nos vea estará flipando.

Y en ese momento empieza a decirme “Nos vemos” y yo no contesto, porque si contesto lloro, y estoy haciendo todo lo posible por no llorar. Y sigue “nos vemos” una y otra vez. “Heike di que nos vemos”. Y cuando por fin le contesto “nos vemos”, me doy media vuelta y me voy.

Si miro hacia atrás veo unas vacaciones en las que no hemos hecho nada especial, no ha matado dragones para impresionarme, ni nada por el estilo. Hemos estado en su casa, hecho un par de excursiones (una a un festival de jazz), dado paseos, salido a correr, ido a hacer kayaking, visto series, películas…

También he estado unas catorce veces en Canadian Tire, que es como el Leroy Merlin. Tuvimos algunas historietas con las cortinas de su casa, que hubo que cambiar y volver a cambiar no sé cuántas veces.

He conocido a sus amigos, de los que llevaba oyendo hablar casi un año, y a su familia, con la que me reí muchísimo durante las dos cenas que tuvimos con ellos. Su hermana es una borrachuza bastante divertida con la que enseguida congenié y me dediqué a tomarme gintonics. Una botella y media en dos semanas, no está mal. Además de las tres botellas de vino y las dos jarras de mojito que nos bebimos. Y la sangría que preparé para una barbacoa que hicimos en  su casa. Y me declaro fan de los cocteles Caesar’s que son como los bloody mary’s pero con clamato, y me he tomado unos cuantos… O la noche que nos fuimos de cervezas con sus amigos e hicimos una degustación probando dieciséis diferentes.

Ha estado muy bien verle con sus amigos, conocerle más, ver cómo le vacilan sus amigos porque es el único que queda soltero y con lo cabrón que es debió de vacilarles mucho, así que ahora se están vengando. Cuando vieron que teníamos bote con dinero (yo no entiendo las vacaciones sin bote conjunto) le empezaban a vacilar:

– Ooooh ¡tenéis una cuenta conjunta! ¡Que administra ella!

Y a mí me preguntaban:

¿En serio has venido desde España para ver a este? 

Muy divertido. Muchas risas.

He comido ciervo y hamburguesas de bisonte que hice yo. Estaban bastante ricas. Yo preparé pisto un día, y otro arroz con pollo al curry. También hice el típico tiramisú para la barbacoa, pero le pedí a él que preparara café, porque si lo hacía a mi estilo igual alucinaban y no les gustaba a ninguno. Hubo un día que comimos en un tailandés y la comida estaba tan picante que yo no podía parar de llorar de la risa. Después nos dolía el estómago, los labios y la lengua. Qué barbaridad. Cenamos sushi, que ya es costumbre, si es que tenemos de esas cosas… Él me preparó tortitas dos días y su madre me hizo una tarta con arándanos que cultivan en su casa.

Fuimos a dos partidos de fútbol americano y es tradición que se disfracen. De hecho… al día siguiente de llegar, me comenta entusiasmado que vamos a hacer un casco para mí con una sandía. Yo… que soy muy mandada, intento abrir mi mente y decir que vale, que casco con sandía para ir al estadio. Pensaba que me estaba vacilando hasta que llegamos al supermercado, coge sandías empieza a ponerlas al lado de mi cabeza y una señora nos para y dice: “oh,¿ te vas a hacer un casco para el partido?”

Me tuve que rendir. Y nunca pensé que diría esto, pero menos mal que llevé una sandía en la cabeza, porque nada más llegar al estadio empezó a caer la tormenta del siglo para después caer una granizada con piedras como mi puño. Sentía las pedradas a través de la sandía.

Aquí tenéis la foto que prueba la existencia del casco.

Absolutamente impresionada por la naturaleza canadiense, vi pelícanos salvajes ¡fuera de un zoo!, él me pidió cuando volvíamos de excursión de noche que le avisara si veía algo en el arcén de la carretera, porque era zona de alces. También vi perros de la pradera, pero no, no he podido traerme ninguno. Los mosquitos canadienses me adoran, me fueron a despedir al aeropuerto lamentando mi marcha. Me salió una alergia en la mano del copón bendito por una picadura. Qué dolor. Y en la pierna.

Hemos oído música, ido a un concierto de The Trews (que me gustan mucho), visto otro en la tele de Adele, escuchado City And Colour y Tribalistas, visto muchísimos programas de DIY (soy adicta), visto la final de Wimbledon, Invictus, Inception, ido de compras, ido al supermercado, hecho el idiota, dicho tonterías… Visto Summer Heights High (tenéis que conseguirla, yo ya la había visto con mi australiana), es una serie de humor absurdo. También los vídeos de Lonely Island. Y los anuncios de Old Spice.

Me traigo de recuerdo, un imán de nevera, un vestido, un par de cds que me regaló él, la temporada de Summer Heights High, la camiseta de su equipo de fútbol americano, una jarra de sirope de arce, un bote de mermelada de arándanos, y el bote del té de rooibos que me preparaba algunas noches.

Y ha habido mucho más, y lo que no ha habido ha sido mal rollo, ni agobios, ni historias raras.

Estoy contenta pero bien jodida.

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Me lo estoy pasando trepidante (por detrás y por delante) estas últimas semanas.

Esperad, que luego dicen que no me explico bien.

La primera frase era sarcástica.

La gente que desgestiona (o congestiona) mi santa empresa no tiene muy claro si van o vienen, suben o bajan, salen o entran. Así que casi cada día se producían estas conversaciones:

Jefe- Heike, te vas a Singapur y a Baltimore

Jefe- Heike, te vas a Baltimore, a Singapur no.

En este momento yo decido ya reservar mi vuelo a Chicago para quedar con Canadá, cansada como estaba ya de que no me mandaran su última confirmación

Y llega la semana pasada y de repente:

Jefe – Heike te vas a Singapur, a Baltimore no.

Ahí entré en cólera, si oísteis a perros gemir el día 16 sobre las diez de la mañana es porque entré en modo ira tremebunda y emitía ultrasonidos.

Yo ya había comprado mi vuelo a Chicago, me había coordinado con Canadá, pero es que ni quería pensar en eso. Estaba sólo pensando en la parte profesional de no ir al curso de formación de Baltimore y me hervía la sangre.

Monté el pedazo de pollo y dos horas más tarde…

Jefe – Que te vas a Baltimore, todo como estaba planeado.

Este lunes:

Jefe – Que te vas a Baltimore  pero a Singapur no

No me quedó más remedio que hablar un poco en arameo, decidles que a ver si me estaban vacilando, etc etc.

Conclusión:

Mañana me voy a Baltimore. Me quedo en  un barco en el puerto. Voy a un curso de reparaciones marinas avanzadas.

El viernes me voy a Chicago. He quedado con Canadá.

El miércoles 6 vuelvo a Madrid.

“De momento” no voy a Singapur, va mi jefe. Pero ya nos conocemos todos, y pueden cambiar muchas veces de opinión…

Y sí, me gustaría saber ya lo de Singapur porque tendría que ir el día 9. Soy así de exigente. Qué le vamos a hacer.

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