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Archive for the ‘tristeza’ Category

“Sale, sale”. Eso decías cuando me duchabas los veranos que pasaba en tu casa.

El champú geniol de fresa. Los paseos con Kaiser para que corriera. Tus uñas de color rojo, la vez que te quemaste el dedo asando pimientos en Cuenca.

El pan de Mungia, los besos a la foto de aitxitxe todas las noches antes de dormir. El bizcocho en tu fuente de bizcochos. Los colacaos con azúcar. Los petisuis con azúcar.  Las patatas rellenas. El agua de limón, los pitilingorris para comer. 

Los gritos con tu hermana al entrar al agua todas las tardes. Tu bolsa con la merienda. El cajón del pan. La foto con el pelo a lo pincho, la de la moto. Los caramelos de “La asturiana”. Aquella tarde en la consulta del médico.

Ir contigo a misa, tu bitter kas al salir, el sentido del humor. “Me dicen que te pareces a mí, así que debo de ser muy guapa”. Cuando M te dijo “y tú gilipollas” al llamarle capullo. Capullo de flor querías decir, claro.

La dicotomía “vida/mierda”. Qué mujer, o nos llamabas “vida” o después de 4 nombres decías “mierda”. “Niño, te voy a dar una órdiga”. La obsesión con las esquelas “mira qué foto han puesto, de cuando tenía 40 años menos”. El rotulador de color rojo para marcar las siete diferencias. La pegatina del inspector gadget de la cocina. Cuando mi primo te empezó a llamar amama sin ser nieto tuyo y le dijiste que de eso nada, que para él eras “señora Marta”.

“Nunca lo vi”. Tú me enseñaste lo que eran los signos del zodiaco y que tú eras Aries y yo Libra. Y las primeras telenovelas que llegaron a España las vimos juntas, aunque yo tuviera 6 años. Enseguida te aburriste claro, eso eran sinsorgadas.

Los comentarios políticamente incorrectos, dejar las cosas “curiosas”, el gato que tuviste que era igual que tú. Las peras al vino que eran más bien a la gelatina de vino. Tu tenedor. “Amama, tú no eres vieja, la tercera edad empieza a los 65 años”. Figúrate que yo debía de tener 5 años y me acuerdo de esa conversación. 

También tenías cosas raras como decir que Ibarretxe y Zapatero son guapos. Eso debe de tener tantos años de viudedad, que pierdes perspectiva. 

También influye en que hayas tirado los tejos a diferentes novios míos y que en los últimos tiempos volvieras en ti solo cuando había hombres alrededor. 

Te fuiste hace menos de dos semanas, así que este año es pronto para que nos juntemos los 30 que somos  a celebrar tu cumpleaños. Pero espero que el año que viene retomemos la tradición. 

Por cierto, para que te quedes tranquila, tu esquela quedó bien. Y el cura dio una misa bonita, nada de chorradas de qué suerte que te habías ido con Dios. Habló de tus tres grandes virtudes, “que nunca falte un plato en la mesa para uno más”, tu simpatía y tu bondad.

Genio y figura, Martita.

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Los Erasmus.

Así, con nocturnidad y alevosía deciden que los únicos que van a cobrar la beca Erasmus son los perceptores de alguna otra beca del MEC. Y lo publican en el BOE, con efecto retroactivo para los que ya llevan dos meses de Erasmus, con dos cojones y un palito.

El esfuerzo que hacen las familias y los estudiantes de clase media que no reciben becas para que sus hijos estudien en el extranjero solo lo conocen los que lo han pasado.

Cuando yo estuve de Erasmus en 2005 me daban una becaza de 72 Euros al mes (no te los gastes todos de golpe, chata) ya que se concedía la beca en relación con la diferencia del nivel de vida entre tu destino y tu origen. Y como yo era una millonaria vasca, pues me dieron esa fortuna. Pagamos la estancia de 5 meses en Alemania con ese dinero, otra beca que yo tenía por buena estudiante en la escuela pública que concede al Ayuntamiento de Bilbao, (gracias señora Viuda de Epalza), mis trabajillos veraniegos y un esfuerzo familiar.

Sin esa estancia de 5 meses en Alemania yo no tendría el trabajo que tengo.

En casi todos los primeros trabajos de mi sector puntúa triple que hayas tenido una beca Erasmus, y los que no han estado se quejan amargamente.  Había quien no se iba porque no le interesaba y muchos otros porque no se lo podían permitir.

Me cuesta mucho creer que estudiantes becados por el MEC se vayan de Erasmus, y más con la que está cayendo en España. ¿Tienes una beca porque tus padres no tienen mucha solvencia económica pero no tienen problema en gastarse el dinero en que te vayas fuera? No me cuadra.

Esto es otro mazazo al estado de bienestar. Quizá yo no merecería tener mi trabajo.  Ya alucinaban bastante en Madrid cuando les decía que yo había ido a colegio, instituto y universidad públicos. Si sabe hasta leer, pensaban.

Quizá mi trabajo, que conseguí porque tuve oportunidades que aproveché y curré mucho, debería haber sido para algún niñato de universidad privada que haya ido al extranjero porque su padre se lo podía permitir.

Como no voy a defender la educación pública si es la que me ha dado mi nivel socioeconómico.  También junto con la educación que me dieron en casa, claro. Con el dinero que se ahorraban en mi colegio podíamos ir de viaje, podían llevarme a museos, podían pagarme clases de inglés hasta que pude ir a la Escuela Oficial de Idiomas.  Sin el convencimiento de mi padre, que nos repite siempre que “la educación es la mejor inversión que puedes hacer en ti mismo”, quizá habría tenido zapatillas de marca y diría “pienso de que”, como algún jefe mío de Madrid y colegio bien.

Pero lo que más me ofende es que mis amigas, que estudiaron conmigo en colegios e institutos públicos manden a sus hijos a colegio privado “por el nivel”. A la mierda, mandad a vuestros hijos a guetos donde solo se relacionen con una parte de la sociedad y aprendan  valores primordiales como “los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo”, “veranear en Puerto Banús mola más” y “esa marca de zapatillas no mola”.

Hombre ya.

 

Edición dos días más tarde:

– No recordaba que la beca del Ministerio era complementaria a la beca de la UE. La beca del ministerio que yo recibí creo que fueron unos 400 euros en total que cobré  cuando ya había vuelto.

El tontolhaba del ministro ha tenido que rectificar, aunque como leí en twitter al final parece que está regalando algo. Es decir, la medida aplicará el curso que viene, no este pero a mí me suena a estrategia para despistar. Hijosdeputatodos.

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El miedo

“- Y alrededor el chapoteo del dinero sucio, los beneficios del dolor… también eso lo hemos visto. Solo en Colombia, miles de millones. Tú eso también lo has visto. Sabe Dios cuánto tendría ese capo tuyo. –No esperó respuesta-. En el Congo, miles de millones. Una octava parte de la economía de este puto mundo: más negra que la boca de un túnel. Los dos lo sabemos.

–          Sí. Lo sabemos.

–          Dinero manchado de sangre. A eso se reduce todo.

–          Sí.

–          No importa dónde. Puede estar en una caja debajo de la cama de un señor de la guerra en Somalia o en un banco de la City en Londres al lado del oporto añejo. No cambia de color. Sigue siendo dinero manchado de sangre.

–          Supongo que sí.

–          Sin glamour, sin excusas bonitas. Los beneficios de la extorsión, el narcotráfico, el asesinato, la intimidación, las violaciones masivas, la esclavitud. Dinero manchado de sangre. Interrúmpeme si exagero.

–          No exageras, eso seguro.

–          Solo hay cuatro maneras de acabar con eso. Una: vas a por los individuos que lo hacen. Los capturas, los matas o enchironas. Si puedes. Dos: vas a por el producto. Lo interceptas, impides que llegue a las calles o al mercado. Si puedes. Tres: atajas los beneficios, llevas a esos cabrones a la quiebra.

Un silencio inquietante mientras Hector reflexionaba aparentemente sobre asuntos muy por encima de la franja salarial de Luke. ¿Pensaba en los traficantes de heroína que habían convertido a su hijo en adicto y en carne de presidio?¿O en los “buitres capitalistas” que habían intentado llevar a la quiebra a su empresa familiar, y arrojar al basurero a sesenta y cinco de los mejores hombres y mujeres de Inglaterra?

–          Por último, tenemos la cuarta manera, la manera veraderamente mala –decía Hector-. La más practicada, la más fácil, la más cómoda, la más habitual y la más discreta. Que les zurzan a los que pasan hambre, a las víctimas de violaciones y torturas, a los adictos que pierden la vida. Al diablo el coste humano. El dinero no huele a nada siempre y cuando haya de sobra y sea nuestro. Pensemos a lo grande, eso ante todo. Cojamos los peces pequeños pero dejemos a los tiburones en el agua. ¿Qué resulta que un fulano blanquea un par de millones? Es un condenado sinvergüenza. Llamemos a los reguladores y pongámosle los grilletes. Pero ¿y si son miles de millones? Eso ya son palabras mayores. Miles de millones son una estadística”

John Le Carré. Un traidor como los nuestros.

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Para @rojovegas, por prestarme un salmantino admirable

 

Antony Beevor. La guerra civil española.

 

De los altavoces en las calles surgían las notas del himno de la Legión “El novio de la muerte” y en las emisoras de radio cada tarde sonaba un cornetín para anunciar el “parte” desde el cuartel del Generalísimo. En este ambiente cuartelero iba a tener lugar un notable acto de coraje moral, un incidente jaleado por el énfasis que se dio en él al valor puramente físico de la guerra. El 12 de octubre, aniversario del descubrimiento de América, “Día de la Raza”, tuvo lugar un acto ceremonial en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. La audiencia estaba integrada por notables del Movimiento, incluido un fuerte contingente de la Falange local. En el estrado tomaron asiento Carmen Polo, esposa de Franco, Pla y Deniel, obispo de Salamanca, el general Millán Astray, fundador del Tercio de Extranjeros (que llegó acompañado de sus legionarios) y Miguel de Unamuno, rector de la Universidad. Unamuno, irritado contra los gobernantes de la República, había apoyado al principio el “alzamiento ” que debía “salvar la civilización occidental, la civilización cristiana que se ve amenazada”, pero no podía pasar por alto la matanza que se había llevado a cabo en la cudad bajo las órdenes del comandante Doval, aquel que se había hecho famoso como represor en Asturias, ni los asesinatos de sus amigos Casto Prieto, alcalde de Salamanca, Salvador Vila, catedrático de árabe y hebreo de la Universidad de Granada, o García Lorca.

Los discursos iniciales corrieron a cargo de Vicente Beltrán de Heredia y de Jose María Pemán. Acto seguido el profesor Franciso Maldonado lanzó una tremenda diatriba contra los nacionalismos catalán y vasco, “cánceres de la nación” que había de curar el implecable bisturí del fascismo. Al fondo de la sala alguien lanzó el grito legionario “¡Viva la muerte!” y el general Millán Astray, que parecía el auténtico espectro de la guerra, manco, tuerto y cubierto de cicatrices, dio los “¡vivas!” de rigor, mientras los falangistas saludaban a la romana hacia el retrato de Franco, que colgaba sobre el sitial de su esposa. El alboroto se desvaneció cuando Unamuno tomó la palabra:

Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llammarlo de algún modo, del profesor Maldonado. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no lo quiera, es catalán nacido en Barcelona.

Pla y Deniel se removió a disgusto por la alusión de Unamuno a su lugar de origen, que era casi en sí mismo una implicación de deslealtad a la cruzada nacional. Entre el silencio general, Unamuno prosiguió:

Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensanto grito: “¡Viva la muerte!”Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un invválido de g uerra. También lo fue Cervantes. Pero, desgraciadamente, en España hay actualmente demasiado mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muncísimos más. Me atormenta pensar que el general Millán Astray pudiera edictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.

Llegado Unamuno a este punto, Millán Astray ya no pudo contener su ira por más tiepo. “¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte!”, gritó a pleno pulmón. Falangitas y militares echaron manos a sus pistolas y hasta el escolta del general apuntó su subfusil a la cabeza de Unamuno, lo que no impidió que éste terminara su intervención en tono desafiante:

Éste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España.

Hizo una pausa y dejando caer, sin fuerza, los brazos, concluyó en tono resignado: “He dicho.” Se dice que la presencia de Carmen Polo le libró de ser asesinado allí mismo, y que cuando Franco se enteró de lo que había ocurrido lamentó que no hubierse sido así. Seguramente los nacionales no asesinaron a Unamuno por la fama internacional del filósofo y por la reacción que había causado ya en el exterior el asesinato de García Lorca. Pero Unamunod, destituido como rector y confinado en su domicilio, murió el día de fin de año consternado y tachado de “rojo” y traidor -aunque su funeral fuera manipulado por los falangistas- por aquello a quienes él había creído amigos.

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No tenía ni idea de cómo empezar este post, así que pregunté al oráculo de twitter y me dijo que empezara por el final (gracias @kienvaser)

8 20 de la mañana, puerta que se abre.

Salen dos. Con una maleta, una mochila y un bolso.

Qué difícil me resulta parafrasear a Canadá (el hombre)  en castellano, pero allá vamos.

-¡ Heike mira quién está aquí!

– ¡Hola Doug!

Doug es la liebre salvaje que ha decidido pasar ratos en la puerta de casa de Canadá. Para ser honesta, diré que hemos comprado su voluntad, dejándole lechuga y zanahoria. Sí, Canadá y yo tenemos una mascota. Ta na na na na. Se llama Doug porque la primera vez que apareció en su puerta estábamos viendo Resacón en las Vegas. Y yo sospecho que nos es infiel con otras familias.

Pero ¿no es una monada?

– Oye, creo que no vamos a tener tiempo de parar en Tim Horton’s a por sandwiches de desayuno, ¿desayunamos en el aeropuerto?

– Nada, quédate tú con el sobrante del bote y te tomas algo en el Tim Horton’s del aeropuerto.

– ¿No desayunas conmigo?

– No hay ningún sitio fuera del control de seguridad.

Vamos oyendo música en el coche, yo sonrío, estoy triste, él igual, pero nos dedicamos a hablar de chorradas… Y diez minutos más tarde llegamos al aeropuerto. Veo que pasa de largo del parking y me lleva directamente a la zona de “arroje a su familiar en marcha”.

– ¿Por qué no aparcas?

– Porque no

– ¿No entras conmigo?

– No

– ¿Por qué no?

– Porque no.

– ¿Por qué?

– Porque va a ser muy triste. Venga, dame abrazos y baja del coche.

Se baja conmigo, sacamos las maletas y empiezan los abrazos. Miro al suelo. Me riñe cariñosamente “Heike, esto ya lo hemos hecho antes, y no pasa nada, hemos pasado dos semanas geniales, y bueno no sabemos dónde nos vamos a ver la próxima vez, pero lo hemos pasado bien… ” Yo sigo mirando al suelo. Me levanta la barbilla. Abrazos.

Decido cuadrarme como despedida. Todo esto es por joder, que nos gusta bastante. Él en Chicago me ofreció la mano, pues yo me cuadro.  Es que hemos estado viendo Hermanos de Sangre juntos, y Enemigo a las Puertas.

– ¡No te cuadres!

Y me ofrece la mano otra vez el bastardo. Cualquiera que nos vea estará flipando.

Y en ese momento empieza a decirme “Nos vemos” y yo no contesto, porque si contesto lloro, y estoy haciendo todo lo posible por no llorar. Y sigue “nos vemos” una y otra vez. “Heike di que nos vemos”. Y cuando por fin le contesto “nos vemos”, me doy media vuelta y me voy.

Si miro hacia atrás veo unas vacaciones en las que no hemos hecho nada especial, no ha matado dragones para impresionarme, ni nada por el estilo. Hemos estado en su casa, hecho un par de excursiones (una a un festival de jazz), dado paseos, salido a correr, ido a hacer kayaking, visto series, películas…

También he estado unas catorce veces en Canadian Tire, que es como el Leroy Merlin. Tuvimos algunas historietas con las cortinas de su casa, que hubo que cambiar y volver a cambiar no sé cuántas veces.

He conocido a sus amigos, de los que llevaba oyendo hablar casi un año, y a su familia, con la que me reí muchísimo durante las dos cenas que tuvimos con ellos. Su hermana es una borrachuza bastante divertida con la que enseguida congenié y me dediqué a tomarme gintonics. Una botella y media en dos semanas, no está mal. Además de las tres botellas de vino y las dos jarras de mojito que nos bebimos. Y la sangría que preparé para una barbacoa que hicimos en  su casa. Y me declaro fan de los cocteles Caesar’s que son como los bloody mary’s pero con clamato, y me he tomado unos cuantos… O la noche que nos fuimos de cervezas con sus amigos e hicimos una degustación probando dieciséis diferentes.

Ha estado muy bien verle con sus amigos, conocerle más, ver cómo le vacilan sus amigos porque es el único que queda soltero y con lo cabrón que es debió de vacilarles mucho, así que ahora se están vengando. Cuando vieron que teníamos bote con dinero (yo no entiendo las vacaciones sin bote conjunto) le empezaban a vacilar:

– Ooooh ¡tenéis una cuenta conjunta! ¡Que administra ella!

Y a mí me preguntaban:

¿En serio has venido desde España para ver a este? 

Muy divertido. Muchas risas.

He comido ciervo y hamburguesas de bisonte que hice yo. Estaban bastante ricas. Yo preparé pisto un día, y otro arroz con pollo al curry. También hice el típico tiramisú para la barbacoa, pero le pedí a él que preparara café, porque si lo hacía a mi estilo igual alucinaban y no les gustaba a ninguno. Hubo un día que comimos en un tailandés y la comida estaba tan picante que yo no podía parar de llorar de la risa. Después nos dolía el estómago, los labios y la lengua. Qué barbaridad. Cenamos sushi, que ya es costumbre, si es que tenemos de esas cosas… Él me preparó tortitas dos días y su madre me hizo una tarta con arándanos que cultivan en su casa.

Fuimos a dos partidos de fútbol americano y es tradición que se disfracen. De hecho… al día siguiente de llegar, me comenta entusiasmado que vamos a hacer un casco para mí con una sandía. Yo… que soy muy mandada, intento abrir mi mente y decir que vale, que casco con sandía para ir al estadio. Pensaba que me estaba vacilando hasta que llegamos al supermercado, coge sandías empieza a ponerlas al lado de mi cabeza y una señora nos para y dice: “oh,¿ te vas a hacer un casco para el partido?”

Me tuve que rendir. Y nunca pensé que diría esto, pero menos mal que llevé una sandía en la cabeza, porque nada más llegar al estadio empezó a caer la tormenta del siglo para después caer una granizada con piedras como mi puño. Sentía las pedradas a través de la sandía.

Aquí tenéis la foto que prueba la existencia del casco.

Absolutamente impresionada por la naturaleza canadiense, vi pelícanos salvajes ¡fuera de un zoo!, él me pidió cuando volvíamos de excursión de noche que le avisara si veía algo en el arcén de la carretera, porque era zona de alces. También vi perros de la pradera, pero no, no he podido traerme ninguno. Los mosquitos canadienses me adoran, me fueron a despedir al aeropuerto lamentando mi marcha. Me salió una alergia en la mano del copón bendito por una picadura. Qué dolor. Y en la pierna.

Hemos oído música, ido a un concierto de The Trews (que me gustan mucho), visto otro en la tele de Adele, escuchado City And Colour y Tribalistas, visto muchísimos programas de DIY (soy adicta), visto la final de Wimbledon, Invictus, Inception, ido de compras, ido al supermercado, hecho el idiota, dicho tonterías… Visto Summer Heights High (tenéis que conseguirla, yo ya la había visto con mi australiana), es una serie de humor absurdo. También los vídeos de Lonely Island. Y los anuncios de Old Spice.

Me traigo de recuerdo, un imán de nevera, un vestido, un par de cds que me regaló él, la temporada de Summer Heights High, la camiseta de su equipo de fútbol americano, una jarra de sirope de arce, un bote de mermelada de arándanos, y el bote del té de rooibos que me preparaba algunas noches.

Y ha habido mucho más, y lo que no ha habido ha sido mal rollo, ni agobios, ni historias raras.

Estoy contenta pero bien jodida.

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Ayer  Yaiza le mandó un correo a Barbi.

Menuda manera de empezar un post.

Bueno, en el correo de Yaiza había un relato que casi me hizo llorar y me inspiró para hablaros de lo de las calabazas del año pasado.

Después de diversas idas, venidas, subidas y bajadas me encontré con que estaba liada con… er… mi mejor amigo. Y así llevábamos varios meses. Y yo intentaba no pensar demasiado, pero estas son de esas cosas que se las cuentas a tus amigas y se ven obligadas a opinar.

Las amigas están sobrevaloradas.

Y tus amigas opinan, te hacen pensar y te llenan la cabeza con sus pensamientos y opiniones que se mezclan con algunos que tú tenías pequeños y callados. Y se lía parda.

Porque si tú le sumas al hecho de pasar hablando con una persona una media de ocho horas al día, dormir con esa persona unas dos veces por semana y que tus amigas te pregunten todo el rato: “¿pero estás enamorada?”, pues claro…

No la misma amiga, amigas distintas cada vez, yo la historia aquella la contaba con la boca pequeña.

Y si a esto le sumas ir de viaje, y que sea todo agradable, porque joder, estás en un viaje con tus amigos, entre los que se encuentra él, y claro es que joder, sois los mejores amigos ever, ¿cómo no va a ser todo agradable? 

Pues te encuentras tú con margaritas en las manos, pensando en moñonadas, en cogerle de la mano para ir por Madrid y cosas de esas. Pero sabes bien dentro de ti que no quieres sacar el tema porque no eres correspondida.

Sigues hablando con la gente, esta vez con varones que te dicen cosas como “cambiar de estrategia”, “pasar de él a ver si espabila” y cosas por el estilo. Con lo mal que se te dan a ti esas cosas, joder. Habrá maestras en esos temas, yo soy más de beber y decir lo que pienso.

Así que sigues sin querer sacar el tema, pero te vas a Bilbao un finde, y vuelves tierna como una magdalena y ahí eres consciente de que no puedes seguir mirando para otro lado eternamente…

Y decides que vas a hablar con esa persona, aunque te vaya a dar kg y medio de calabazas. Y tratas de ignorarle unos días porque skype no es manera de hacer esto, él tiene mucho trabajo y tú quieres hablar en persona del tema.

Y entonces… resulta que te dejas las llaves de casa en la cajonera de la oficina y es lunes, son las nueve de la noche, has salido del gimnasio y estás tranquila. Y no tienes a nadie más que tenga llaves de casa. Ni coche. Así que le pides a esa persona que te haga un favor, y mira que no quieres pedirle un favor a él precisamente, pero te jodes.

– No pasa nada, te acerco a la oficina, pásate por mi casa.

Él debe de estar flipando, porque le has llamado casi llorando y lo único que te había pasado era que se te habían quedado las llaves en la oficina. Normal que le parezcas una reina del drama, joder.

Así que subes al metro y vas llorando y sacas unas pastillas de valeriana que ya te has comprado porque sabes que te van a dar calabazas. Menuda imagen, guapa, ir llorando en el metro y tomando pastillas.

Entre pitos y flautas te lleva a la oficina, la chica de seguridad te pide que esperes para que alguien te escolte hasta tu sitio, son casi las diez, al menos has tenido suerte y no te hacen llamar a tu gerente para que te autorice a subir. ¿Os imagináis la llamada?

– Hola gerente, soy imbécil y me he dejado las llaves en el trabajo. Déjame subir a mi sitio, por favor.

Bueno, que no es tan grave, te ahorras esa llamada y hablas con la chica de seguridad del libro que se está leyendo. Estás drogada, joder, llevas las endorfinas post deporte más la valeriana encima. Traaaaaaanquilísima.

En la que sales del edificio ves una imagen a lo lejos de un par de chavales haciendo el bobo, qué curioso. Al acercarte te das cuenta de que él ha sacado una pelota del maletero y se ha puesto a dar toques con un taxista que está esperando a que salga alguien de tu edificio. Y es primavera, hace una noche preciosa, él te ha hecho un favor y tú te pones tan blandita que te quieres morir.

Le das un beso en la mejilla, la otra opción era pedirle en matrimonio y te parece un poco más cauta esta reacción. Él te lleva a tu casa y te despide con un besito, porque tonto no es y ya ve que tienes un run run interior de la ostia, aunque le hace gracia el pelotazo que llevas encima, porque tienes esa risa que tanto le gusta, risa pizpireta, jiji ji ji jiji.

Un par de días más tarde no puedes más, él está en mitad de un gabinete de crisis, al parecer le quieren fusilar en su trabajo y anda agobiadísimo, pero tú tienes la imperiosa necesidad de declararte en ese mismo momento, ostia puta ya.

Y todo hay que hacerlo con clase. Así que para declararte eliges esta canción.

Y esa noche quedas con él en tu casa, os tumbáis en el sofá, y te da unas calabazas tan bonitas tan bonitas que te matan. No son bonitas en absoluto, porque al final todo se resume en que él no quiere darte la mano por la calle, ni ir a la playa contigo un fin de semana. No te quiere. O te quiere de una manera que no es la misma en la que tú le quieres a él, así que te da igual.

Que después de esa noche hubiera todavía segundas y hasta terceras partes… es algo de lo que no vamos a hablar.  Al menos de momento.

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Ay, picaruelos, de esto queriáis que os hablara.

Sí, he vuelto peor de lo que me fui.

Porque he pasado una semana tan (poned mil “a” entre la “t” y la “n”) buena con Canadá.

Porque es un cachondo:

– Esa es la última cerveza europea que te vas a tomar.

– ¿Quieres hacer el favor de terminarte la cerveza? ¿Es que no piensas en toda la gente que no puede beber alcohol?

Otro día

– Si, Heike, debe de ser una cosa cultural, aquí los mendigos te piden dinero, no te lo ofrecen

Y otro día

– Creo que mi trabajo es antievolutivo, ayudo a gente a sobrevivir que quizá no sea lo suficientemente inteligente como para hacerlo sin nuestra ayuda. Hay gente estúpida que quizá merecería morir. ¡ Nunca me lo había planteado! ¡Mi trabajo es anti Darwin!

Otro día:

– Bueno ya sabes Heike, ahora te voy a contar una noticia sobre fútbol americano que te va a dar igual, pero tú haz como si te importara. ¿Sabes que han echado al entrenador de no se qué equipo?

Por sus intentos con el castellano:

Conversación en inglés con nuestra amiga de Chicago, que habla castellano.

Heike – Gracias (en castellano)

Canadá- Buenos Aires

Heike – ¿Buenos Aires?

Canadá- Sí, no sé cómo se dice “de nada” así que digo “Buenos Aires”

Se lo dije, pero dio igual, siguió diciendo Buenos Aires, y de hecho si yo le decía de nada en inglés hasta que no le decía Buenos Aires me preguntaba, ¿qué, qué?

Por los detalles:

– Toma, tus regalos de Navidad.

Súper patrióticos los canadienses.

– Unas manoplas rojas con la hoja de arce. Un gorro con orejas en el que pone Canadá. Un libro de “How to be a Canadian” y otro sobre los datos más importantes sobre su provincia.

Y después de verme dar grititos durante una semana, me dice un día: mira he visto algo que te gustaría. Y me lleva a un puestecito en el Pier 17 a enseñarme School buses de juguete. Y me regala uno. “Para que cuando juegues con él te acuerdes de mi“.

Porque fue todo sencillísimo. No siempre es fácil viajar con gente, hay algunos que simplemente se dejan arrastrar, no muestran interés, ponen las cosas difíciles, son poco flexibles…

Con él era todo:

– ¿Te parece si hacemos esto?

– Vale, después podíamos hacer lo otro.

Me proponía planes, me invitó a comer el mejor trozo de tarta de zanahoria de la vida, me invitó a cenar en un sitio estupendo…

Porque es encantador, habla con todo el mundo, es amable, educado y tiene muy buen carácter.

Por su cerebro, a veces (no muchas) se pone serio y oírle hablar da gusto:

– Lo que más me ha gustado… McSorly’s, ¿tú te das cuenta de todas las conversaciones y planes que habrán surgido en un bar que tiene 150 años de antigüedad?

– Eh, eh, no estés triste… Heike yo estoy contento. Hemos venido aquí para pasar tiempo juntos, ¿no?  Y ha sido la leche, ¿no? Yo estoy muy contento porque hemos pasado una muy buena semana. Nos queda una hora para despedirnos, no quiero que  hablemos de cosas tristes. Quiero que demos un paseo y aprovechemos el tiempo que nos queda. Quiero que estés contenta porque hemos podido volver a vernos.

Por su gusto musical:

Esta vez en nuestro viaje en tren, me fue tocando más canciones en la rodilla, utilizándola de batería.

Y… el post viaje…

Yo soy bastante tontolhaba. Y no sé por qué, entre el subidón y la pena, me dio por pensar que quizá él no se lo había pasado tan bien. Cuando nos despedimos no hablamos de la siguiente vez, y yo pensé que quizá no quería repetir, total esto es… como dice él… “we are crazy”.

Pero al día siguiente que le vi (viva skype, viva skype, viva skype) salió el tema, y me dijo que vendrá a verme, por mi cumpleaños (otoño).

Y yo decidí que sí, este año mis vacaciones de verano las paso en Canadá.

Y encima la semana pasada me dijeron que tengo un curso en Baltimore, EEUU, y si me lo aprueban hemos quedado en vernos en Chicago cuatro días, del 31 de Marzo al 4 de Abril.

 

Estamos locos.

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