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Archive for the ‘recuerdos’ Category

Me he encontrado con este post en borradores y debía subirlo aprovechando que es jueves y que throwback thursday o jueves de “el baúl de los recuerdos”

Disfruten. Y tengan en cuenta que es de hace seis años. Me lo he pasado muy bien en mi vida, la verdad.

Barbijaputa y yo nos conocimos en Septiembre de 2009.   El papagate no comienza hasta el día siguiente de nuestro flechazo, cuando yo me fui a Roma.

En mi trabajo tenemos la sana costumbre de traer postales de las ciudades que visitamos para el resto de los compañeros. A raíz de esta entrañable costumbre nació un subgrupo (éramos un grupo de 20) obsesionado en coger siempre la postal más fea.

Cuando visitamos el Vaticano no pude resistirme a comprar especialmente unas postales para el subgrupo, ya que era fácil encontrar  motivos poco agraciados.

De las cuatro postales del personaje que compré sobraron dos, que tuve guardadas celosamente hasta hace dos meses.

Y hace dos meses… llego toda orgullosa a mi casa, el hogar que comparto con Barbijaputa en un bonito barrio con seguridad privada. Llegaba orgullosa porque estaba preparando una caja con regalos para enviar a Canadá y me había encontrado con las postales. Y como soy una cachonda pensé:

– Ja! Una postal se la envío a Canadá y otra la pongo en la nevera.

¿ Por qué en la nevera? Para hacer un vade retro cada vez que le veamos, está claro.

Total que yo, gozosa le comunico la idea a mi mujer que…

– Me tienen que matar para que permita que este hombre vaya a verme a mí en bolas, ahí colgado del frigo con cara de tocar niños. De eso nada, ahí colgamos cosas agradables.

Total, que dejo la postal guardada entre unos cuantos papeles, en la silla al lado de la cama. Y al día siguiente venía nuestra “asesora de higiene”, esa entrañable mujer que nos soluciona la vida limpiando un par de horas por semana.

Y al llegar a casa… me encuentro con que ha colocado la postal en la puerta del armario, para que yo lo tenga bien presente. Flipo en colores y la vuelvo a poner entre los papeles.

Y la semana siguiente… me la había colocado en la mesilla, inclinada sobre la lámpara. Y ahí ya tuve que llamar a mi esposa para que se descojonara.

Hasta aquí la historia de por qué tengo una foto del papa en mi mesilla. Me he rendido, el servicio está más contento sabiendo que trabaja en una casa de bien, cómo se nota que no abre el armarito de la mesilla y se encuentra el vibrador, las esposas y el antifaz…

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Heike – Fogg

Y entonces… Así es como se saludan en Dominicana.

En realidad tengo que hacer un poco de flashback y forward para decir que entre Hawaii y la semana de los aneurismas estuve en:

Calgary sacándome el visado para China, China, Miami y España. Casi ná. Y de hecho me bajé del avión después de 24 horas volando desde España y allí no estaba mi esposo sino su amigo que al ver mi cara me preguntó si no había visto los mensajes del guiri.

Así que directa al hospital. Y entre China y Miami pasé 72 horas en mi casa, de las cuales 24 en la cocina preparando sopas, purés, estofados etc para que mi suegra estuviera bien alimentada.

Os podéis hacer una idea de mi agotamiento vital. De las maletas. De los cambios horarios. Cuando el suegro se recuperó a mi me mandaron a NYC de reuniones para el proyecto más chulo de todos los tiempos.

Era el día 8 de Marzo y entonces llegó LA llamada. A hablarme de un trabajo nuevo, para la santa empresa, con jefes nuevos, un ascenso, un trabajazo, todo proyectos interesantes.

–  Y si quieres volver a casa pues vuelves.

De nuevo flashback, cuando vine a Canadá hace seis meses sabíamos por temas legales que al no tener mi bendita empresa sede en Canadá y yo estar empleada desde Miamiamol no podía pasar más de 182 días al año aquí. Busqué trabajos. Hice entrevistas. Ná.

Pregunté al mi esposo, oye mira lo que me ofrecen y es la pera y me dejan volver a casa pero si quiero Miami pues Miami ¿y tú que quieres?

Obviamente lo que el esposo quiere es quedarse en su país, en su ciudad, con su trabajo, hablando en su idioma, nos ha jodido.

A todo esto además de los viajes, la enfermedad etc, la pregunta de los últimos meses, la más escuchada, la que todo el mundo no deja de hacerme a mí es ¿QUÉ VAIS A HACER?

Y yo diciendo, estamos pensando, dejadnos, vamos a ver, etc. El mi esposo es muy de mandar a tomar por saco a su familia cuando le atosigan y entonces me atosigan a mi.

Y qué manera de atosigar. Cada vez que el canadiense no estaba, se daba la vuelta, etc, todas sus familiares femeninas, su madre, su hermana, su cuñada, su prima, la hija de su prima, bla, bla bla ¿QUÉ VAIS A HACER?

Que en realidad es mensaje en clave que significa ¿CUÁNDO VAS A DEJAR TU TRABAJO?

#quemedejéiscoñoya

Después de un día glorioso en Nueva York en el que enseñé el culo por Times Square a las 8 de la mañana, nos echaron de la sala de reuniones (todo forma parte del espectáculo y así son las negociaciones), me dejé los pasaportes en la caja fuerte del hotel, pasé dos horas en taxi yendo y volviendo de Manhattan al aeropuerto, perdí un vuelo, etc, por fin llegué a casa. De un humor de perros. Con un estrés y una necesidad de vacaciones…

A la mañana siguiente le dije al guiri: nos vamos de vacaciones una semana a Cancún. Porque es nuestro aniversario en tres semanas y tenemos que decidir qué vamos a hacer y necesitamos estar solos y relajados y disfrutar. Es 11 de Marzo y vaya tres meses llevamos.

Y deshaz maleta y haz maleta porque lo siguiente es un combo plus Rio de Janeiro- Miami – California de diez días. El guiri obsesionado con el virus zika.

Rio de Janeiro precioso, tampoco vi demasiado, aunque más que la vez anterior seis años antes que pasé 13 horas allí. El ambiente de trabajo bastante muy desagradable. Así que empecé a repetir en plan mantra “quedan 22 días para Cancún”

De ahí a California, mejor ambiente, muy interesante la convención de frikis y ya a casa.

Y era semana santa, pero como en EEUU te dan la libertad o no de trabajar me cogí el viernes libre. Con la idea de descansar. El guiri me hizo el lío y se fue a trabajar así que me encontré pasándome uno de mis escasos días libres en el supermercado con mi suegra Y QUÉVAISAHACER.

Que me deje, señora.

Esos días venían los cuñados y había varias cenas familiares. Así que me encontré con que de repente me impusieron tres cenas seguidas a las 17 30, con lo cual ya me imponen los horarios del resto del día en mi día libre. Y tres días seguidos lo llevo muy mal. Y rechinar de dientes y mesarse los cabellos. Y darme cuenta de que he perdido el cargador del fitbit, no sé en qué país/hotel me he dejado un libro, el ipad está en Nueva York, siento una falta de control y un desbarajuste horribles.

ENSIETEDIASCANCUNENSEISDIASCANCUNENCINCODIASCANCUN.

En una de esas cenas me sirvieron la famosa ensaladilla con marshmallows y nata montada de entrante. Cielo santo.

Dos días más tarde, un miércoles por la noche, exactamente  el 30 de Marzo, 3 días antes de Cancún vino toda la familia a cenar a casa. Al día siguiente se iban los cuñados. Cenamos costillas y ensalada. No me quedaron tan ricas las costillas como yo quería.

Nos fuimos a acostar y entonces…

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Cambios lógicos

Para M, por su talento.

Cuando era pequeña me encantaba pasar ratos con mi padre mientras él veía la televisión en su habitación.

Inciso

Acabo de darme cuenta, muy en mi estilo, de que quizá tener dos televisiones en casa y que los fines de semana cada uno viera una televisión distinta es significativo

Fin del inciso

Mi padre veía partidos de fútbol o baloncesto por la televisión, generalmente solía ser baloncesto. Como decía, en esos momentos mi madre me solía mandar “con tu padre”. Yo era una niña bastante habladora, supongo que tenía a mi madre con la cabeza loca y la mujer quería tomarse un respiro.

Así que la historia comienza una de esas tardes de invierno de fin de semana en Bilbao. Calculo que yo debía de tener unos seis años, probablemente estaban en el descanso porque creo que acababa de sobrevivir a una batalla de cosquillas, que solo paraban cuando yo gritaba “me rindooooooo” y  entonces…

-Oye papá, ¿tú cuando eras niña cómo te llamabas?

-¿Cómo?

– Sí, que cuando eras niña papá, que cómo te llamabas.

¿Cómo que cuando era niña?

Ahí me vi obligada a explicárselo, papá hijo que pareces tonto.

– Ya sabes que cuando nacemos, pues somos niñas y de mayores somos señores y al revés. Yo de mayor voy a ser un hombre. Entonces, ¿tú cuando eras niña cómo te llamabas?

– Pero ¿dónde has leído eso? ¿Quién te ha contado eso?

– No lo he leído ni me lo ha contado nadie papá, yo lo sé.

– No hija, nadie cambia de sexo al crecer.

– Papá… ¿que es eso del sexo que no lo entiendo?

– Pues que tú naces niña y luego vas a ser mujer, no vas a ser un hombre.

Papá, entonces ¿tú eras un NIÑO?

– Sí cariño.

Y el pensamiento me hizo tremenda gracia. Y también sentí una vergüenza infinita al comprobar que estaba equivocada y que yo creía una cosa que  no era verdad.Es lo que más recuerdo, el sentimiento de vergüenza después.

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Cuando conocí al guiri en La Alberca, provincia de Salamanca, su nivel de español era “un brugal con cola, por favor”.

Hay que tener claras las prioridades.

En los cuatro años que han sucedido desde entonces hemos tenido un avance… exponencial. Es decir, 0 durante tres años y bastante el último año. Las dos semanas que hemos pasado en España se ha disparado el tema.

Me decía @Agurtz40 el otro día en L’Escala que tenía que apuntar sus gloriosos momentos y lo cierto es que bebo demasiado y se me olvidan. Pero nos echamos unas risas esos días, así que aprovecho para 

A)actualizar el bloj

B)hacer pequeña recopilación de la evolución del guiri en español

Como os decía, en Septiembre de 2010 sabía decir “brugal con cola”. También sabía decir “cerveza”. En Enero de 2011 decidió que “de nada” se decía “Buenos Aires” y fue una coña nuestra durante un tiempo. 

Esos meses me di cuenta de que estaba aprendiendo a hablar como un gayer. Es decir, yo soy bruta pero chica, así que le decía cosas como besitos, mimos y tal, que él repetía. Y claro, “brugal con cola, besitos”, no sé, me estaba quedando un guiri un poco gayer. 

Por ahí debió aprender la palabra “guiri” y su significado y le encantó. En nuestro país a veces tendemos a pensar que los guiris, con sus chancletas con calcetines, su color rosáceo y todos sus complementos son gilipollas. Si le doy al botón de avanzar en el tiempo me planto la semana pasada en el que una chica a la que acabábamos de conocer me pregunta “¿pero sabe exactamente el significado de la palabra guiri?” y cuando le dije que sí nos miró como desconfiada. Pero tres días más tarde otra persona resumió la actitud vital del guiri con un “a veces cuando le vacilo me da la impresión de que me está vacilando más a mí él que al revés”. 

En Abril de 2012 vino a España y le metí en una clase de español una semana. El primer día abrió la puerta de casa diciendo “¿Qué tal, jefa?”

Podemos casi que hacer un fast forward hasta Agosto de 2013 que es cuando la cosa empieza a tener miga. Le regalé un libro de español al grito de “hace un año y medio te dije que o aprendías o no me iba contigo a Canadá, pontelaspilascoñoya”. Así, motivando en positivo.

Así que la semana que estuve en su casa hace exactamente un año hubo bastantes progresos. Llenó su casa de pegatinas “la puerta”, “el dormitorio”, “la alfombra”. 

La mejor anécdota de esos días… Como buen norteamericano piensa que cualquier palabra se traduce al español añadiendo una “o” al final. Andaba yo por casa buscando mi sudadera (en Norteamérica “hoodie”) y él estaba aprendiendo a decir “la bicicleta está en el jardín”, “la mesa está en la cocina”, “la sal está dentro del armario sobre el horno”. Como os decía andaba yo buscando la sudadera, me mira y me dice todo serio “el hoodie-o (hudío suena) está en el dormitorio). Me empecé a descojonar pensando en un señor judío viviendo en el dormitorio, tipo Gila con el señor del pasillo. Y el guiri “encima que lo intento”. “Claro que aprecio que lo intentes pero es que eres muy gracioso”.

Tenemos algunos problemillas porque el libro está en español latinoamericano, así que hay algunas cosas que le voy corrigiendo y como mi estimado esposo es cabezón -como solo un descendiente de granjeros canadienses puede serlo- se me cabrea.

Como si decidiera yo cómo se habla en los países. Cuando él me suele corregir mis palabras de inglés británico que yo aprendí como 15 años antes de que él llegara a mi vida.  

Cuando nos casamos en la boda número uno, en nuestra boda bilingüe oficiada por una señora dominicana, tuvo el detalle de decir los votos en castellano también. No tenía ni puta idea de qué estaba diciendo, pero fue un detallazo.

En Mayo me fui a verle y… 

– Maridooooooooooooooooooooooooooooo

– Why are you calling me yellow? (amarillo)

En otro momento…Salimos de un concierto a las once de la noche y debía haber como diez grados y el guiri iba en manga corta. 

Así que le pregunto:

– ¿No tienes frío?

– Noventa

– ¿Noventa? Ninety?

– Noventa… Vanta, venta, vantaaaa, ventaaaaaa, vintooooo VIENTO.

La palabra viento se le ha atravesado, no hay puta manera de que la diga, así que le enseñé a decir “brisa”, que se parece al inglés “breeze”. Lo que paza eh que me ha zalio un guiri gaditano. Es decir, que a veces me pone Zs donde no corresponde, así que dice “briza”. El otro día estábamos hablando Agur él y yo y tuvo como tres frases seguidas con “z”s donde no correspondían y yo no podía más de la risa. Pues está encantado con eso de que tiene acento gaditano. Otra característica de su particular método de aprendizaje del español es que si una palabra es difícil decide que no tiene por qué aprenderla. El otro día intentaba convencernos de que el verbo ir, al ser irregular no tiene por qué aprenderlo. Además del libro, el Duolinguo también está en sudamericano, así que no quiere aprender a decir “vosotros”. 

Y luego por supuesto que a veces me hace plantearme cosas que jamás me había planteado.

– A ver, ¿la palabra barba por qué es femenina? ¿por qué?

“¿Por qué?” es una de las cosas que ya solo dice en español.

Sus momentos de traducción literal:

– Encantada de conocerte

– Y tú

Al principio solo decía palabras sueltas, poco a poco dejó de decir palabras en inglés y ya solo dice en castellano “sí”. Ahora solo dice la hora en castellano, de hecho muchas mañanas se despierta “¿qué hora es?”. El otro día que tuvo que madrugar para coger un avión “no gusto tres de la mañana”. 

Me imagino que vernos hablar tiene que resultar particular desde fuera, hablamos casi todo el rato en inglés pero ya hay palabras que son solo en castellano, como “porfa”, y nos llamamos “mono” y “mona” el uno al otro. 

La semana pasada en las vacaciones con los amigos aprendió muchas cosas, la más importante a decir “Sí, cariño”.  Y al igual que “tienes razón”, enseguida empezó a utilizarla con recochineo. 

Jodido guiri. Por cierto, que aprendió a decir “estar jodido” la semana pasada y me preguntaba por qué no se lo había enseñado antes. 

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“Sale, sale”. Eso decías cuando me duchabas los veranos que pasaba en tu casa.

El champú geniol de fresa. Los paseos con Kaiser para que corriera. Tus uñas de color rojo, la vez que te quemaste el dedo asando pimientos en Cuenca.

El pan de Mungia, los besos a la foto de aitxitxe todas las noches antes de dormir. El bizcocho en tu fuente de bizcochos. Los colacaos con azúcar. Los petisuis con azúcar.  Las patatas rellenas. El agua de limón, los pitilingorris para comer. 

Los gritos con tu hermana al entrar al agua todas las tardes. Tu bolsa con la merienda. El cajón del pan. La foto con el pelo a lo pincho, la de la moto. Los caramelos de “La asturiana”. Aquella tarde en la consulta del médico.

Ir contigo a misa, tu bitter kas al salir, el sentido del humor. “Me dicen que te pareces a mí, así que debo de ser muy guapa”. Cuando M te dijo “y tú gilipollas” al llamarle capullo. Capullo de flor querías decir, claro.

La dicotomía “vida/mierda”. Qué mujer, o nos llamabas “vida” o después de 4 nombres decías “mierda”. “Niño, te voy a dar una órdiga”. La obsesión con las esquelas “mira qué foto han puesto, de cuando tenía 40 años menos”. El rotulador de color rojo para marcar las siete diferencias. La pegatina del inspector gadget de la cocina. Cuando mi primo te empezó a llamar amama sin ser nieto tuyo y le dijiste que de eso nada, que para él eras “señora Marta”.

“Nunca lo vi”. Tú me enseñaste lo que eran los signos del zodiaco y que tú eras Aries y yo Libra. Y las primeras telenovelas que llegaron a España las vimos juntas, aunque yo tuviera 6 años. Enseguida te aburriste claro, eso eran sinsorgadas.

Los comentarios políticamente incorrectos, dejar las cosas “curiosas”, el gato que tuviste que era igual que tú. Las peras al vino que eran más bien a la gelatina de vino. Tu tenedor. “Amama, tú no eres vieja, la tercera edad empieza a los 65 años”. Figúrate que yo debía de tener 5 años y me acuerdo de esa conversación. 

También tenías cosas raras como decir que Ibarretxe y Zapatero son guapos. Eso debe de tener tantos años de viudedad, que pierdes perspectiva. 

También influye en que hayas tirado los tejos a diferentes novios míos y que en los últimos tiempos volvieras en ti solo cuando había hombres alrededor. 

Te fuiste hace menos de dos semanas, así que este año es pronto para que nos juntemos los 30 que somos  a celebrar tu cumpleaños. Pero espero que el año que viene retomemos la tradición. 

Por cierto, para que te quedes tranquila, tu esquela quedó bien. Y el cura dio una misa bonita, nada de chorradas de qué suerte que te habías ido con Dios. Habló de tus tres grandes virtudes, “que nunca falte un plato en la mesa para uno más”, tu simpatía y tu bondad.

Genio y figura, Martita.

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Todo empezó cuando se avecinaba el día de la madre. El libro de @mama_drama salía a la venta el 3 de Mayo, y yo tenía que comprarlo y mandárselo por correo a mi querida madre.

Fui con Agur a un par de tiendas a preguntar por él, pero aún no lo habían recibido. Así que se lo compré por Internet y mandé que se lo mandaran. La pobre mujer ha pasado momentos complicados en el dentista en el último año y con su propia drama mamá, así que creía que el libro le encantaría.

Me quedé corta.

Fue empezar a leerlo y mandarme correos del tipo:

“Lo del libro es una bomba…

Hay cosas en las que veo a mi madre y otras a mi, y es un consuelo saber que hay madres mas maniáticas que yo.
Acabo de leer en el metro: Eso es que estás creciendo. Nena, como te caigas,encima te doy y Te lo dije nena y casi me paso de estación…
Yo casi todos los capítulos los puedo mejorar, que te quede claro que yo el de : como te caigas…., contigo no lo usé jamás, ese era sólo para tu hermana.
El de Te lo dije nena, me ha recordado lo de las maletas en Termibus, clavadito, eso si, inexplicablemente a tu hermana sólo le llevaron las ” mierdas” de campamento, lo único bueno lo llevaba en la mochila, lo que me hace pensar que ésta niña tiene suerte incluso cuando le roban.
Yo lo de los tacos lo mejoraba con el spontex verde, que siempre tenía uno nuevo, hasta que tu hermana me lo daba directamente….ahí me di cuenta que la frase ya no era efectiva.
Es que es impresionante, estoy viendo el índice y me los se todos.
Lo peor de ésto es que la cosa va aumentando por generaciones así que ya me están dando penita mis pobres futuros nietos
En fin, me esperan ratos muy agradables y esta autora sólo con nuestra familia y alrededores se va a forrar
Me vi entonces obligada a contarle a la autora que mi madre había dejado de leer el libro en el metro cuando iba a trabajar porque se le corría el maquillaje de llorar de la risa y llegaba hecha un cristo. La campaña de marketing del libro en el metro de Bilbao la hizo ella. La gente le debía preguntar: “señora, ¿qué lee usted?” y ella les enseñaba el libro a través de la ventana  si no le daba tiempo a decirles el nombre.
A la nena la historia le pareció divertidísima y me contestó al correo encantadora como es ella. Le reenvié el correo a mi madre, que me contestó al cabo de tres días diciéndome que “la nena es guapa, tiene buen tipo, perfectamente vestida y peinada, su madre es una exagerada…. bla bla bla no como tú que el otro día quería coger un cepillo y peinarte como dios manda, que hay que verte”
Publicidad subliminal se llama.
Dos semanas más tarde me mudé a Miami y un día de esa semana vi que la nena iba a firmar libros a Bilbao. No me quedó más remedio que avisar a mi madre.
Mi madre entra en modo locura y dos días antes se va a la librería y se pone a decirle a la dependiente que si “Amaya va a firmar el viernes”, que su hija que vive en Mayamiiiii se lo ha dicho que lo ha leído en el blojjjjj. Ya me imagino la cara de la dependienta ante el huracán de palabras provenientes de la boca de mi madre. Muerte por sobredosis de información. La dependiente va a comprobar la información que le da esa señora y le confirma que efectivamente hay una firma de libros.
Vuelvo a notificar a la autora que mi señora madre ha entrado en modo “Madre de la Pantoja” y que se va a plantar en su firma con uniforme y todo. La autora contesta diciendo que qué bien.
Lo que pasó aquella tarde quedará entre ellas dos, yo tengo los informes de las dos partes. Mi madre me escribió diciendo que había estado allí hora y media con ella y otras lectoras de tertulia. Que la nena no le junta con su madre porque se funde el universo. Mi madre lo relataba como “experiencia inolvidable”. La nena le dice a mi hermana que “sé que te recortaba la puntilla de las bragas” y que qué sentido del humor tiene mi madre. Además nos firmó dedicatorias a todos y mi hermana que ha venido a Mayami a visitarme me trajo mi ejemplar firmado.
Lo de reírse en transporte público también es genético porque mi hermana en el vuelo a Nueva York del otro día fue tres horas llorando de la risa y la que se sentaba al lado le miraba mal…
Nena, mi mamá drama dice que ya no duerme bien por la noche pensando que en dos meses viene a verme y tiene que hacer trasbordo en un aeropuerto.
Apúntate esas cañas que nos debemos.
Mil gracias otra vez.

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La barbacoa

Para Top 5, porque es una maldita campeona.

 

Un viernes primaveral unas amigas quedan para un plan de bajo coste. Cenan, se van a bailar y dos de ellas (a las que llamaremos Heike y Agur) se retiran más o menos pronto y se van a casa de una de las dos a tomarse unos chupitos de Legendario (porque no era tan tarde).

Creen que recibieron algún mensaje del novio de Agur que decía: “mañana N ha organizado una bbq en tu casa”, pero tampoco lo tienen muy claro.

N es el no novio de Top 5 personas encantadoras del mundo. Él está pasando el fin de semana en casa de ella, que ha venido de visita desde la ciudad en la que trabaja y va a aprovechar para ver el Circo del Sol.

N y Top 5 le presentaron a Agur a su novio, se lo llevaron a su casa un día hace más de dos años. Así que el dicho de “sal de tu casa que no va a venir el hombre de tu vida a buscarte ” en el caso de Agur es una mentira. Abusona.

Bueno que ya me conocéis y me desvío.

Al día siguiente se presenta N con su amiga venida desde su ciudad con la que va a ver el Circo del Sol y Agur le riñe:

– Tío, ¡que organizas barbacoas en mi casa y me avisan a las dos de la mañana, todo sin comprar, e invitas a 20 personas!

– Bla bla bla, ya verás qué bien lo pasamos

Empieza a llegar la gente y allí estábamos un grupo de lo más variado, no se conocía apenas nadie, cuando empezó a salir la comida de la barbacoa se puso a diluviar así que tuvimos que bajarnos los 15 al salón. Y lo único que se podía hacer era: beber, comer y decir chorradas.

Hubo vaciles infinitos, más gente que iba llegando, gente que invitaba a gente a la que no veía desde hacía 10 años, con una mezcla de acentos rarísima…

Se acabó el alcohol y se fueron a por más, estando borrachos. Conclusión: 80 euros se dejó N en alcohol, al grito de: “El luneshhh me hacéish una transssshferencia”. La transferencia creemos que no se produjo. Agur había calculado con su iphone y una aplicación qué dinero tenía que dar la gente a otra gente, y yo dejé tres euros en la mesa… pero la transferencia no se materializó.

Entonces suena el timbre y es una vecina de mediana edad, llorando a moco tendido porque ha perdido sus periquitos, “¿me dejáis mirar en vuestra casa?”

Insisto

Salón con quince borrachos.

La mujer que pasa, sube a la terraza, se pone a llamar al periquito, todos intentando mantener la compostura, pero costaba horrores, claro, nos estábamos mordiendo la lengua a reventar.

Y a todo esto, N a Agur:

– Agur hassssssh vissssssssssssssshhhhhhhhhhto qué barbacoashhhhhh monto en tu cashhhhhhha, un éxito total.

Y más risas, y más vacile, y gente contando chistes con acento, y batallitas que no recuerdo. Yo tenía cena con amigos en mi casa y me tenía que ir a las ocho.

– No te vayaaaaaaaaaashhhhhhhhhh, llámalesh y que vengan aquí…

Una que llama:

– Chicosh que eshtoy de barbacoa en cashhha de Agur y eshto esh un desfashe, tenéish que venirossssh

Ellos evidentemente no lo veían claro.

Creo que a las siete de la tarde se pusieron a asar sardinas, pero tampoco lo recuerdo con mucha precisión.

El momento cumbre llegó cuando después de habernos bebido los 80 euros de alcohol, apareció la mujer de mediana edad con su familia y un periquito en la cabeza, porque lo había encontrado.

Ahí aplaudimos, vociferamos, gritamos bravo… Y la mujer se emocionó.

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