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Archive for the ‘ideas’ Category

Los Erasmus.

Así, con nocturnidad y alevosía deciden que los únicos que van a cobrar la beca Erasmus son los perceptores de alguna otra beca del MEC. Y lo publican en el BOE, con efecto retroactivo para los que ya llevan dos meses de Erasmus, con dos cojones y un palito.

El esfuerzo que hacen las familias y los estudiantes de clase media que no reciben becas para que sus hijos estudien en el extranjero solo lo conocen los que lo han pasado.

Cuando yo estuve de Erasmus en 2005 me daban una becaza de 72 Euros al mes (no te los gastes todos de golpe, chata) ya que se concedía la beca en relación con la diferencia del nivel de vida entre tu destino y tu origen. Y como yo era una millonaria vasca, pues me dieron esa fortuna. Pagamos la estancia de 5 meses en Alemania con ese dinero, otra beca que yo tenía por buena estudiante en la escuela pública que concede al Ayuntamiento de Bilbao, (gracias señora Viuda de Epalza), mis trabajillos veraniegos y un esfuerzo familiar.

Sin esa estancia de 5 meses en Alemania yo no tendría el trabajo que tengo.

En casi todos los primeros trabajos de mi sector puntúa triple que hayas tenido una beca Erasmus, y los que no han estado se quejan amargamente.  Había quien no se iba porque no le interesaba y muchos otros porque no se lo podían permitir.

Me cuesta mucho creer que estudiantes becados por el MEC se vayan de Erasmus, y más con la que está cayendo en España. ¿Tienes una beca porque tus padres no tienen mucha solvencia económica pero no tienen problema en gastarse el dinero en que te vayas fuera? No me cuadra.

Esto es otro mazazo al estado de bienestar. Quizá yo no merecería tener mi trabajo.  Ya alucinaban bastante en Madrid cuando les decía que yo había ido a colegio, instituto y universidad públicos. Si sabe hasta leer, pensaban.

Quizá mi trabajo, que conseguí porque tuve oportunidades que aproveché y curré mucho, debería haber sido para algún niñato de universidad privada que haya ido al extranjero porque su padre se lo podía permitir.

Como no voy a defender la educación pública si es la que me ha dado mi nivel socioeconómico.  También junto con la educación que me dieron en casa, claro. Con el dinero que se ahorraban en mi colegio podíamos ir de viaje, podían llevarme a museos, podían pagarme clases de inglés hasta que pude ir a la Escuela Oficial de Idiomas.  Sin el convencimiento de mi padre, que nos repite siempre que “la educación es la mejor inversión que puedes hacer en ti mismo”, quizá habría tenido zapatillas de marca y diría “pienso de que”, como algún jefe mío de Madrid y colegio bien.

Pero lo que más me ofende es que mis amigas, que estudiaron conmigo en colegios e institutos públicos manden a sus hijos a colegio privado “por el nivel”. A la mierda, mandad a vuestros hijos a guetos donde solo se relacionen con una parte de la sociedad y aprendan  valores primordiales como “los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo”, “veranear en Puerto Banús mola más” y “esa marca de zapatillas no mola”.

Hombre ya.

 

Edición dos días más tarde:

– No recordaba que la beca del Ministerio era complementaria a la beca de la UE. La beca del ministerio que yo recibí creo que fueron unos 400 euros en total que cobré  cuando ya había vuelto.

El tontolhaba del ministro ha tenido que rectificar, aunque como leí en twitter al final parece que está regalando algo. Es decir, la medida aplicará el curso que viene, no este pero a mí me suena a estrategia para despistar. Hijosdeputatodos.

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30 para mis treinta.

He hecho una lista de 30 deseos materiales e inmateriales (no está la paz en el mundo, soy así) que me gustaría satisfacer por mi trigésimo aniversario. La verdad es que a pesar del 20 % de cumplimiento sobre la profecía de mi padre estoy muy satisfecha con cumplir 30. La alternativa sería chunga. Aunque para @agurtz40 sigo teniendo 23.

  1. Live at Wembley de Queen.
  2. El viaje de Chihiro.
  3. Un bolso para portátil. Tengo la mochila sarnosa. Me da vergüencita, que yo soy toda una mujer de 29 años y 51 semanas con una mochila sarnosa.
  4. Vaqueros grises. Mejor no los compréis.  Ya si eso voy yo.
  5. Curso para dos de cocinar sushi. Top 5 personas encantadoras del mundo sabe hacer sushi y me da mucha envidia.
  6. Desayuno rico. Este deseo es para @eidaho17. Estírate e invítame a desayunar en el puebluco.
  7. Pendientes azulitos volumen 3. Tengo un problema con los pendientes de color turquesa. Tengo que perder uno la primera vez que me los pongo. Vamos a volver a intentarlo.
  8. Bikini nuevo. En Miami no hay operación bikini. O sí. Es permanente.
  9. Vestido playero. Idem.
  10. Cargador usb portátil. Ahora que la distancia mínima de los viajes es de 6 horas necesito poder jugar al Candy crush sin quedarme sin batería.
  11. Ultimo CD de City and Colour. Esta es para el canadiense.
  12. Una noche en el sofá de Agur.
  13. Albóndigas cumpleañeras. Todo un clásico paterno filial.
  14. Unos vinos por el pueblo. Echo de menos esa rutina. “Quedamos a las diez y media porque hay que ir a comprar el pescado, venir a casa a dejarlo, salir a dar un paseo de una hora y estar a la una tomando vinos”. Suena horroroso pero cuando luego nadie me pone los horarios me falta algo. Organización o control, según lo quieras mirar.
  15. Botella de vino rica. Que tal y como está el patio en el curro me hace falta una copita nocturna.
  16. 1 gintonic cumpleañero. Bien puesto. Sin macedonia. En gran copa. Cáscara de limón. Beefeater. Schweppes. No pido más.
  17. Un lavar peinar en mi peluquería de Madrid. El ambiente de la peluquería, que cuando me veían cara de cabreo porque llevaba allí tres horas me daban un quinto de Mahou.
  18. Camisa nueva para ir a trabajar.
  19. El vaso de urban outfitters para el trabajo. Lo mismo me echan a la puta calle, pero yo me niego a renunciar a mi humor negro, mis juramentos y mis chascarrillos.
  20. Libro Banksy.
  21. Masaje/rascar la espalda.
  22. Tartita de limón. Con un 3 y un 0.
  23. El libro de “Pan Casero” de Ibán Yarza. En 2014 voy a empezar a hacer pan.
  24. Una merienda con mi perrillo. A que me inspire.
  25. Ottolengui, el libro de cocina y eso que el de “Plenty” todavía no lo tengo muy trillado. Cocinar para uno es un poco rollo, pero me encanta ir probando recetas nuevas con mi “guiri pig” como dice él. O para @ochisaurio con más frecuencia.
  26. Questions to a zen master. Recomendación de @blancohumano.
  27. El ultimo de John Le Carré.
  28. Unos auriculares de esos que bloquean el ruido para los viajecitos en avión. ¿Qué son 300 dólares, eh?
  29. Este bolso. Con el dineral que me he dejado en zapatos quiero un buen bolso. Miento, un segundo buen bolso, que tengo uno bueno. “Vintage”. Que significa que tiene 50 años el bolso y debería llevarlo a reparar limpiar, etc pero tengo miedo de que me cobren 200 euros.
  30. Este libro.

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Esta noche, la libertad

Inauguramos sección, consistente en copiar vilmente algún extracto de un libro que me haya emocionado. Ahora mismo estoy leyendo “Esta noche, la libertad” de Dominique Lapierre y Larry Collins. Yo sólo había leído un libro del señor Lapierre, con Javier Moro en aquella ocasión “Era medianoche en Bhopal” hace varios años, y me conmovió.

Esta edición me la ha dejado/regalado mi padre por Navidades. Estaba en Santoña, en la casa del pueblo y es de Febrero de 1976.

Bueno, el libro trata sobre la independencia en 1947 de India y Pakistán. Y me está encantando. Voy al lío.

Fragmento de “Novena estación del viacrucis de Gandhi”: “Un día de duelo””

…”Los hombres y las mujeres reunidos en el hemiciclo eran los delegados de una nación de trescientos treinta millones de habitantes. Además de doscientos setenta y cinco millones de hindúes repartidos en tres mil castas y subcastas -entre ellos, unos setenta millones de intocables y de tribus primitivas-, contaba treinta y tres millones de musulmanes, siete millones de cristianos, seis millones de sikhs, cien mil parsis y veinticuatro mil judíos, cuyos antepasados se exiliaron a Babilonia tras la destrucción del templo de Salomón.

En esta asamblea eran pocos los que podían comunicarse entre sí en su lengua natal. El único idioma común era el inglés de los colonizadores. La India iba a tener quince idiomas oficiales y 845 dialectos. El urdu de los diputados musulmanes del Penjab se escribía de derecha a izquierda; el hindi de sus vecinos de las Provincias Unidas, de izquierda a derecha; el tamul de los habitantes de Madrás se leía, a veces, de arriba abajo, mientras que otras escrituras se descifraban como jeroglíficos. Incluso el significado de los gestos cotidianos era diferente. Cuando un habitante de Madrás, con la piel oscura propia de las gentes del Sur, movía la cabeza de arriba abajo, quería decir “sí”. Cuando un habitante del Norte, de piel más clara, hacía el mismo movimiento era para decir “no”.

La India tenía casi tantos leprosos como habitantes contaba Suiza; tantos brahmanes como belgas había en Bélgica, tal número de mendigos como para poblar toda Holanda; once millones de sadhu, veinte millones de aborígenes, algunos de los cuales -como los naga- habían sido cazadores de cabezas hasta época reciente; nueve millones de niños, menores de quince años, casados o viudos. Más de diez millones de indios llevaban una vida seminómada. Iban de aldea en aldea, ejerciendo de padre a hijo los oficios de su casta: encantadores de serpientes, echadores de la buenaventura, cíngaros, titiriteros, poceros, magos, funámbulos, vendedores de hierbas medicinales. Todos los días nacían 38.000 niños, de los cuales la cuarta parte estaban condenados a morir antes de cumplir los cinco años. Casi diez millones de indios perecían cada año, muchos de ellos de malnutrición o de enfermedades como la viruela y el cólera, prácticamente desaparecidas a la sazón en los demás países.

La península era una de las regiones más intensamente espirituales del Globo: la tierra natal del budismo, madre del hinduismo, uno de los grandes santuarios del Islam, un territorio en el que los dioses se manifestaban bajo la apariencia de una inimaginable colección de formas y de símbolos, donde las prácticas religiosas iban desde la más elevada especulación metafísica hasta sacrificios de animales y también hasta orgías sexuales practicadas por ciertas sectas o con motivo de fiestas rituales en ciertos campos. El panteón hindú comprendía trescientos treinta millones de divinidades, pues nunca se conoce a Dios, solamente se conocen sus manifestaciones; y se manifiesta en todas las cosas , en cada instante de la vida. Había dioses y diosas de la danza, de la destrucción y de las enfermedades;  diosas -como Markhai Devi- a cuyos pies se sacrificaban cabras para detener las epidemias de cólera, y dioses – como Deva Indra – a quienes sus fieles pedían el poder de emular las proezas sexuales de los personajes esculpidos en los frisos eróticos de los templos. Dios se encarnaba en árboles como los banianos; en los 136 millones de monos de la India, héroes de sus epopeyas mitológicas; en sus doscientos millones de vacas sagradas; en sus serpientes, especialmente las cobras, cuyo veneno mataba todos los años a veinte mil de sus adoradores. Entre las tres mil sectas de la India se encontraban los zoroastrianos, desdencientes de los adoradores del fuego de la Persia antigua, y los jainitas, rama reformada del hinduismo cuyos adeptos consideraban sagrada toda existencia, hasta el punto de que se movían siempre con una máscara antigás en la boca, por temor a tragar y matar inadvertidamente un insecto.

La nación a la que representaban los diputados congregados esta noche en Nueva Delhi comprendía algunos de los hombres más ricos del mundo y trescientos millones de campesinos que apenas si conseguían sobrevivir. Sus tierras, que habrían podido ser las más prósperas del Globo, eran las más miserables. El 83 por ciento de la población era analfabeta. La renta media por persona no superaba los cincuenta céntimos diarios. La cuarta parte de los habitantes de dos grandes ciudades indias, Calcuta y Bombay, dormía, hacía sus necesidades, se reproducía y moría en la calle. La India recibía anualmente una media de 1140 mm de lluvia, más que las llanuras de Beauce y los jardines de Turena, pero este maná estaba repartido de forma tan desigual, según los meses del año y las regiones del país, que a menudo resultaba ineficaz. Un tercio de los torrenciales aguaceros del monzón iba a perderse, sin provecho, en el mar. Trescientos mil kilómetros cuadrados, una superficie tan extensa como Alemania,  no recibía más de 200 mm de agua al año, mientras que otras regiones quedaban inundadas bajo un diluvio que devastaba todos los años el campo y amenazaba con ahogar a millones de hombres.

La India contaba con tres de los más grandes nombres de la industria mundial, los Birla, los Tata y los Dalmia, pero su economía, esencialmente feudal, sólo beneficiaba a un puñado de poderosos terratenientes y capitalistas. Sus colonizadores apenas habían realizado ningún esfuerzo por industrializar al país. Las exportaciones se limitaban casi exclusivametne a cultivos industriales: yute, té, algodón, tabaco. La mayro parte de las máquinas tenían que ser importadas. el consumo de electricidad por habitante era insignificante: cincuenta veces inferior al de los franceses. Mientras que el subsuelo encerraba casi la cuarta parte de las reservas mundiales de hierro, la producción siderúrgica apenas alcanzaba un millón de toneladas al año. La India poseía 6083 km de costas, pero las técnicas de pesca seguían siendo tan primitivas, que ni siquiera podían dar a cada indio una libra de pescado al año.

De hecho, la única herencia de los colonizadores británicos parecía ser una abrumadora colección de problemas y de maldiciones. Sin embargo, nadie en el recinto del Parlamento indio parecía alimentar esta noche la más mínima animosidad hacia ellos, todos parecían pensar que la marcha de los dueños de la India bastaría para aliviar el peso de los terribles males que anegaban el país.”…

Si habéis leído, me gustaría que comentárais qué os ha inspirado el texto, si es que os ha inspirado algo… Gracias de antemano.

 

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Ha sido un error poner ese título, de aquí en adelante os va a decepcionar un montón.

Como recordaréis en Diciembre estuve yo liada 27 días con una maravillosa reparación que dio sentido a mi vida.

Y después me fui de merecidas vacaciones. Más bien durante, porque me tocó currar en Nochebuena y Navidad algún rato y tuve la suerte de ser amenazada en Navidad por un ser despreciable. Qué ambiente laboral tan entrañable.

Así que después de unos días chonuquiles en Salamanca me marché para Bilbao. Y ya empecé yo a notar esta sensación maravillosa denominada síndrome premenstrual.

Hay algunas cosas que me molestan bastante al respecto.

Como por ejemplo la tensión mamaria. ¿Cómo que tensión? Es dolor, joder, seguro que se inventó el nombre un pavo.

Yo le estiraría los testículos para abajo un ratito a ver si nota dolor o sólo tensión testicular.

Una de las frases de la semana a este respecto fue: “tengo unas tetas que no me las merezco”, por dos razones.

Razón número a) su voluptuosidad. He tenido un escote que daba gloria verlo. Me daban ganas de ir enseñando las lolas por la calle porque me parecía injusto que la gente no viera tamaño espectáculo.

Razón número b) el dolor. El dolor era tal que me daban ganas de que alguien con las manos frías me las estuviera sujetando todo el rato.

Siguiente aspecto entretenido:

Más caliente que las puertas del infierno. Me fui con mi hermana a ver A tres metros sobre el cielo (apedreadme sin piedad) y me tiré toda la película con ganas de ventilarme hasta al apuntador. Mi amiga Agur dice que esto es la treintena que está cerca, pero no jodas, que todavía me quedan dos años y diez meses.

Estaba todo el día con la cabeza llena de pensamientos salidorros, y para solucionarlo decidí tocarme bastante más a menudo de lo habitual. También para que mi vida social no se fuera al carajo porque… aguantar a una tía con el comportamiento que os describo a continuación es terrible.

Llorar. Madre mía qué manera de llorar. El otro día por ejemplo a mi kioskera le tocó la lotería, me enteré y me puse a llorar de la emoción. Fui a verla y casi lloro otra vez. Momento cumbre: estoy cenando con mis amigos y…

– Joder, huele a gas, huele a gas, huele a gas.

Me pongo en pie y empiezo a medio temblar. Nxo que andaba por allí dice que sí que él lo ha notado. Hasta que Miss Energy nos dice:

– Sóis gilipollas, huele a trufa negra. ¡A trufa negra! Qué gas ni que ostias.

Y yo: ufff pues casi me pongo a llorar pensando en que íbamos a morir.

En otro síndrome premenstrual había un negro en el metro con mala cara (tenía pinta de ir colocado) y yo me puse a llorar por África. Esto es verídico.

Siguiente capítulo:

Inestabilidad emocional.

Qué guay, qué contenta, quedan 10 días para NY.

Qué sueño.

Joder, me ventilaba a manolito, a pepito y a juanito en un periquete.

Quiero una tortita.

Serán hijos de puta todos, morid, morid, morid.

Quiero un gintonic.

Buaaaaah, Canadá vive muy lejos…

Y así todo el tiempo a intervalos de tres o cuatro minutos por estado anímico.

Y para terminar:

El despiste. Esta semana ha llegado un momento que pensaba que era rubia.

Me puse a hacer los ejercicios del máster de microeconomía y no me salía un puto sistema de ecuaciones de dos incógnitas. El otro día marqué quince veces seguidas la almohadilla mientras el teléfono me decía “marque la contraseña y pulse asterisco para continuar”.

Y esta mañana creo que me he cepillado los dientes con gel de baño en lugar de con pasta.

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Movember

Hará unas tres semanas me puse a hablar con Canadá y al encender la webcam me encuentro con que lleva bigote.

¿Perdonaaaaa?

Me dio la risa, porque tenía una pinta de tío raro de Wisconsin con pickup de la de dior…

Y le digo: ¿y ese bigote?

Y me dice: ah, me gusta porque es muy “creepy” (repulsivo) y además porque es Movember.

Y yo… ¿Movember?

Y entonces me explica que en todo el mundo durante el mes de Noviembre los hombres se dejan bigote en solidaridad con los enfermos de cáncer de próstata y testículo. Para concienciar también sobre la prevención de las enfermedades.

Y entonces me puso incluso más.

Ayer hablando con él me dijo que está hasta el gorro del bigote (aunque también se lo pasa bien) y que tiene ganas de que acabe el mes para afeitarse. Y yo le dije que a ver si en NY podía llevar el bigote, me puso cara de: maldita española loca del averno, se rió y me dijo que ya veríamos.

Y como se olisqueaba por qué se lo decía me mandó este vídeo…

Aquí os dejo un vídeo en español para que el año que viene toditos todos os dejéis bigote. Y vosotras ya sabéis lo que podéis hacer para apoyar a los chicos ese mes…

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Qué entrañables fechas las prenavideñas.

Como conté el año pasado,

Inciso

Vol 1

Vol 2

Vol 3

Fin del inciso

yo no tengo una, sino tres cenas navideñas de trabajos y ex-trabajos, además de la comida del departamento.

Y mis padres y su manía repetitiva de cumplir años ambos dos la semana antes de Navidad.

Este fin de semana vuelvo a celebrar mi cumpleaños (para mear y no echar gota).

A mi prima (conocida como osillo panda o sitoponds) se le ocurrió que nos fuéramos el puente de Diciembre a Cantabria y seguro seguro seguro que no vamos a comer acelgas hervidas.

Y mis amigas han decidido que el del diez de Diciembre nos vamos a Salamanca. Con ellas el plan no es muy de comer, pero sí de beber al grito de : “Joderrrrr Heike, desde que vives en Madrid estás amariconada”.

Por no contar con que tengo una cena pendiente del grupo “Esto no es una Cita, es una Cena” durante Noviembre.

Mañana tengo “evento” internacional en el curro que dura dos días. Con comidas y cenas de trabajo.

Y las Navidades vuelven a empezar con el clan de los Chonucos en la Sierra de Francia.

Es decir:

– unas cañas cumpleañeras

– una cena de tirar la casa por la ventana

– tres cenas/fiestas prenavideñas

– un fin de semana en Cantabria

– otro en Salamanca

– una comida de empresa

– un evento de trabajo de dos días

Qué bien suena todo, voy a ver si vomito un poco para ir haciendo sitio…

 

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Engaño

A mí Barbijaputa me tenía engañada.

Ahí donde la véis, con esa actitud de mujer liberada y de siglo XXI… ¡es todo una farsa!

Ayer estuve con las amigotas de cerves, y es cierto que no le había avisado de que llegaría tarde, pero cuando nos casamos ella ya sabía que soy muy de beber.

Seguro que pensaba que me cambiaría. Malditas mujeres…

Total, que estoy subiendo medio piripi las escaleras de mi casa cuando veo que me está llamando.

Abro la puerta…

– ¿Dónde estabas?

– Jijiji, ¿cómo es que me llamas? jijiji, estaba con estas…

– Estaba preocupada, que nunca llegas tan tarde… Ven, dáme un beso.

Me acerco al sofá donde está tumbada y se me cuelga del cuello.

– Has estado fumando, hueles a tabaco.

– No, yo no, son estas las que fumaban, jajajajajajajaja.

Entonces la miro, se da cuenta de la conversación que acabamos de tener y se empieza a descojonar.

Sólo tengo una duda.

Si vivo en Mad Men ¿por qué ostias llego a casa y no tiene la cena preparada?

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