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Archive for the ‘cine’ Category

No tenía ni idea de cómo empezar este post, así que pregunté al oráculo de twitter y me dijo que empezara por el final (gracias @kienvaser)

8 20 de la mañana, puerta que se abre.

Salen dos. Con una maleta, una mochila y un bolso.

Qué difícil me resulta parafrasear a Canadá (el hombre)  en castellano, pero allá vamos.

-¡ Heike mira quién está aquí!

– ¡Hola Doug!

Doug es la liebre salvaje que ha decidido pasar ratos en la puerta de casa de Canadá. Para ser honesta, diré que hemos comprado su voluntad, dejándole lechuga y zanahoria. Sí, Canadá y yo tenemos una mascota. Ta na na na na. Se llama Doug porque la primera vez que apareció en su puerta estábamos viendo Resacón en las Vegas. Y yo sospecho que nos es infiel con otras familias.

Pero ¿no es una monada?

– Oye, creo que no vamos a tener tiempo de parar en Tim Horton’s a por sandwiches de desayuno, ¿desayunamos en el aeropuerto?

– Nada, quédate tú con el sobrante del bote y te tomas algo en el Tim Horton’s del aeropuerto.

– ¿No desayunas conmigo?

– No hay ningún sitio fuera del control de seguridad.

Vamos oyendo música en el coche, yo sonrío, estoy triste, él igual, pero nos dedicamos a hablar de chorradas… Y diez minutos más tarde llegamos al aeropuerto. Veo que pasa de largo del parking y me lleva directamente a la zona de “arroje a su familiar en marcha”.

– ¿Por qué no aparcas?

– Porque no

– ¿No entras conmigo?

– No

– ¿Por qué no?

– Porque no.

– ¿Por qué?

– Porque va a ser muy triste. Venga, dame abrazos y baja del coche.

Se baja conmigo, sacamos las maletas y empiezan los abrazos. Miro al suelo. Me riñe cariñosamente “Heike, esto ya lo hemos hecho antes, y no pasa nada, hemos pasado dos semanas geniales, y bueno no sabemos dónde nos vamos a ver la próxima vez, pero lo hemos pasado bien… ” Yo sigo mirando al suelo. Me levanta la barbilla. Abrazos.

Decido cuadrarme como despedida. Todo esto es por joder, que nos gusta bastante. Él en Chicago me ofreció la mano, pues yo me cuadro.  Es que hemos estado viendo Hermanos de Sangre juntos, y Enemigo a las Puertas.

– ¡No te cuadres!

Y me ofrece la mano otra vez el bastardo. Cualquiera que nos vea estará flipando.

Y en ese momento empieza a decirme “Nos vemos” y yo no contesto, porque si contesto lloro, y estoy haciendo todo lo posible por no llorar. Y sigue “nos vemos” una y otra vez. “Heike di que nos vemos”. Y cuando por fin le contesto “nos vemos”, me doy media vuelta y me voy.

Si miro hacia atrás veo unas vacaciones en las que no hemos hecho nada especial, no ha matado dragones para impresionarme, ni nada por el estilo. Hemos estado en su casa, hecho un par de excursiones (una a un festival de jazz), dado paseos, salido a correr, ido a hacer kayaking, visto series, películas…

También he estado unas catorce veces en Canadian Tire, que es como el Leroy Merlin. Tuvimos algunas historietas con las cortinas de su casa, que hubo que cambiar y volver a cambiar no sé cuántas veces.

He conocido a sus amigos, de los que llevaba oyendo hablar casi un año, y a su familia, con la que me reí muchísimo durante las dos cenas que tuvimos con ellos. Su hermana es una borrachuza bastante divertida con la que enseguida congenié y me dediqué a tomarme gintonics. Una botella y media en dos semanas, no está mal. Además de las tres botellas de vino y las dos jarras de mojito que nos bebimos. Y la sangría que preparé para una barbacoa que hicimos en  su casa. Y me declaro fan de los cocteles Caesar’s que son como los bloody mary’s pero con clamato, y me he tomado unos cuantos… O la noche que nos fuimos de cervezas con sus amigos e hicimos una degustación probando dieciséis diferentes.

Ha estado muy bien verle con sus amigos, conocerle más, ver cómo le vacilan sus amigos porque es el único que queda soltero y con lo cabrón que es debió de vacilarles mucho, así que ahora se están vengando. Cuando vieron que teníamos bote con dinero (yo no entiendo las vacaciones sin bote conjunto) le empezaban a vacilar:

– Ooooh ¡tenéis una cuenta conjunta! ¡Que administra ella!

Y a mí me preguntaban:

¿En serio has venido desde España para ver a este? 

Muy divertido. Muchas risas.

He comido ciervo y hamburguesas de bisonte que hice yo. Estaban bastante ricas. Yo preparé pisto un día, y otro arroz con pollo al curry. También hice el típico tiramisú para la barbacoa, pero le pedí a él que preparara café, porque si lo hacía a mi estilo igual alucinaban y no les gustaba a ninguno. Hubo un día que comimos en un tailandés y la comida estaba tan picante que yo no podía parar de llorar de la risa. Después nos dolía el estómago, los labios y la lengua. Qué barbaridad. Cenamos sushi, que ya es costumbre, si es que tenemos de esas cosas… Él me preparó tortitas dos días y su madre me hizo una tarta con arándanos que cultivan en su casa.

Fuimos a dos partidos de fútbol americano y es tradición que se disfracen. De hecho… al día siguiente de llegar, me comenta entusiasmado que vamos a hacer un casco para mí con una sandía. Yo… que soy muy mandada, intento abrir mi mente y decir que vale, que casco con sandía para ir al estadio. Pensaba que me estaba vacilando hasta que llegamos al supermercado, coge sandías empieza a ponerlas al lado de mi cabeza y una señora nos para y dice: “oh,¿ te vas a hacer un casco para el partido?”

Me tuve que rendir. Y nunca pensé que diría esto, pero menos mal que llevé una sandía en la cabeza, porque nada más llegar al estadio empezó a caer la tormenta del siglo para después caer una granizada con piedras como mi puño. Sentía las pedradas a través de la sandía.

Aquí tenéis la foto que prueba la existencia del casco.

Absolutamente impresionada por la naturaleza canadiense, vi pelícanos salvajes ¡fuera de un zoo!, él me pidió cuando volvíamos de excursión de noche que le avisara si veía algo en el arcén de la carretera, porque era zona de alces. También vi perros de la pradera, pero no, no he podido traerme ninguno. Los mosquitos canadienses me adoran, me fueron a despedir al aeropuerto lamentando mi marcha. Me salió una alergia en la mano del copón bendito por una picadura. Qué dolor. Y en la pierna.

Hemos oído música, ido a un concierto de The Trews (que me gustan mucho), visto otro en la tele de Adele, escuchado City And Colour y Tribalistas, visto muchísimos programas de DIY (soy adicta), visto la final de Wimbledon, Invictus, Inception, ido de compras, ido al supermercado, hecho el idiota, dicho tonterías… Visto Summer Heights High (tenéis que conseguirla, yo ya la había visto con mi australiana), es una serie de humor absurdo. También los vídeos de Lonely Island. Y los anuncios de Old Spice.

Me traigo de recuerdo, un imán de nevera, un vestido, un par de cds que me regaló él, la temporada de Summer Heights High, la camiseta de su equipo de fútbol americano, una jarra de sirope de arce, un bote de mermelada de arándanos, y el bote del té de rooibos que me preparaba algunas noches.

Y ha habido mucho más, y lo que no ha habido ha sido mal rollo, ni agobios, ni historias raras.

Estoy contenta pero bien jodida.

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El final

– Oye Barbi, acompáñame a por una peli nueva de Erika Lust, que la anterior ya me la sé de memoria… Además como en el chiste, quiero ver si al final se casan de una vez

Eres una payasaaaaaaaaa

Así que ayer por la noche una amiga mía (ejem) se puso la película porque no daban nada en la tele.

Si mi amiga tiene tele o no es algo sin relevancia alguna en esta historia.

La cuestión es que cuando mi amiga hubo acabado de analizar la escenografía e iluminación del corto (porque para eso se pone uno pelis de Erika Lust) todavía quedaba un minuto y parecía que estaba todo el pescado vendido.

Y por curiosidad quiso saber cómo terminaba.

Recordó que en un principio el tema del corto era que era el cumpleaños de él y ella le había dicho que tenía un regalito. Pero mi amiga dio por hecho que ya se había mostrado el contenido del regalito en pantalla.

Aaaaaamigos mío, cuál fue la sorpresa de mi amiga cuando la novia saca un paquetito de regalo. Y él lo abre y se ve un juguetito.

Y él dice:

– ¡Es positivo!

Y la abraza emocionado.

Entonces mi amiga, desconcertada se plantea que aquello no era un juguetito sino…

¡un predictor con resultado positivo!

Erika,  en serio, ¿ era necesario terminar un corto taaaaan bien iluminado hablando de bebés?

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Hace un año recibí un correo de la misma persona que hoy.

Sobre trabajo, metiéndome prisa porque había que hacer unas historias.

Me llevé el portátil para trabajar en casa.

Al día siguiente hubo una avería en mi cable lila submarino y me quedé trabajando mil horas.

Y el viernes también. Supe que iba a embarcar sin saber cuándo iba a volver. Ni cómo.

Normal que no recuerde la primavera de 2009. Estuve 5 semanas embarcada.

Tuve problemas con Hacienda, se me infectó una muela, casi desembarco en mitad de un golpe de estado, estuve 30 horas sin dormir trabajando todas seguidas, después haber trabajado 23 horas seguidas dos días antes. Casi muero asfixiada pero digna, y muchos más detalles chulis.

Cuando he empezado a escribir este post estaba en un modo hiperlacrimógeno.

Pero está mi osillo ahi online y me anima.

Así que voy a pensar en todas las cosas curiosas y/o geniales que me han pasado el último año.

Las vacaciones con mi padre y hermana en Roma, la boda de los Chungos, mi cumpleaños acostándome a la 1 con una tajada del copón, mis chicos favoritos madrileños concentrados en cuatro plantas del mismo edificio, nuestras comidas de los miércoles, Río de Janeiro, las navidades en Salamanca con la familia, mi prima/hermana/amiga la srta Luz, Semana Santa con mi rubia número uno en Madrid, las mudanzas simultáneas, Haro, París con Agur y Eu(top 5 personas encantadoras) visitando a La Rubia y el catalán muy fino, las tres cenas de Navidad, que me vacilara Miqui Nadal en la fiesta de mi empresa, esa cena que me tocó por salir a hacer el idiota, mi madrina de la empresa, el reconocimiento del consejero delegado, Delafe y las Flores Azules, el fin de semana barcelonés con despedidas y el volcán del averno, Salobreña, el curso de presentaciones efectivas, Spotify, el blog alemán, las cenas con la rubia número tres de los miércoles, Barbijaputa, convertirme en Erika Berger, la noche surrealista con Kim y la rubia número uno, conocer a mis uruguayas, escapar de helicópteros hundidos, el concierto de Fito, el concierto de Marlango (i love you salados) y el de Delafe, Boston Legal, Invictus, Julie y Julia, Anna Gavalda, Saramago, Delibes, Mutis, Benedetti, Galeano, las dos veces que me quedé sin voz en dos semanas, Kidi empieza a dejar de ser Pava,mi osito/primor/primera/first,  reencuentros con madre…

Y para que no os asustéis con mi estado melancólico actual… comentaros que en las próximas semanas me esperan:

– Fin de semana familiar alcohólico en Haro

– Fin de semana Thelma y Louise con Barbi. Todavía no tenemos claro si en Barbicity o en los Bilbaos…

– Vacaciones con Operador, Nxo y Chiqueto en el norte. 5 días. Me muero de la ilusión/emoción.

– Fin de semana en casa del Chiqueto en Valencia

– Viaje a Mallorca con rubia número tres a visitar a Gordo Cabrón

Tengo muchas ganas de ver qué más cosas curiosas me van pasando…

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Previa a Navidad 2008.

Una servidora se tiene que ir a Curaçao a ver cómo descargan ncientos km de cable. Y unos repetidores.

Dos semanas.

Mi trabajo tiene estas cosas increíbles a veces.

Solo por eso me merecen los powerpoints, los excels, el SAP del averno, “que me enseñen la foto”, que operacionalicen, que direccionen, que “me aterricen las cosas” (esta me flipa de verdad), que me parabenicen (de parabéns, tiene cojones la historia) a las dos de la mañana vía mail, que me regalen calcomanías, que me lleven a “eventos outdooors”, que hablen de confiabilidad, de experiencia de cliente,  que me digan que los clientes tienen que ser fans…

Y allí que me planto, después de haber comprado ropa “de barco”.

Inciso

Sí señores, ahora mismo tengo ropa “de barco”, y no, no es ninguna colección Resort

Fin del inciso

Y me encuentro con un barco lleno de gallegos. Y con un señor al que llaman Mula.

Y hay que descargarlo todo rapidito y a los del barco les caigo bien. Lo que significa que… hay terribles problemas para darme internet a bordo (estamos atracados) y no puedo apenas trabajar.

Nunca sabré si los problemas eran terribles de verdad o no querían que trabajara…

Así que saco fotos, tomo pinchos a las nueve de la mañana, veo descargar repetidores, soy atacada por los mosquitos, me pongo fina a comer los manjares del señor maestro cocinero que es brasileño…

Y conozco a una gente peculiar. Muy peculiar. Un segundo oficial de máquinas asturiano que nos dice que hay que ir a la playa “con asturianía”. Estábamos sin depilar…

Oigo cómo repiten “qué muller”.

Me cuentan historias impresionantes, divertidas… Lloro de la risa una media de dos o tres veces al día.

Y por la noche nos vamos a cenar, entro a formar parte del grupito de los amigos del capitán, hombre impresionante.

Que canta a Aute, que nos cuenta las batallitas sobre cuando estuvo a bacalaos en el Mar del Norte…

– Pero mujer, ¿no te vas a echar una siesta? Mira que en el Caribe es importantísima la siesta de dos horas. No seas tonta, tanto trabajar, tanto trabajar, si tienes ahi tu camarote, venga, échate la siesta

Y un día me dio su película test.

El lado oscuro del corazón.

La vi, le dije mi opinión y se sonrió.

Ayer tenía un día feo, oscuro. Y quería llegar a casa y ponerme una película de chico conoce a chica, bla bla bla bla…

Pero… ya me conozco y esta película puede con todo.

Esta película me reconcilia con lo que mas me gusta de mi. Esta película me deja soñar, sonreír al mundo, levitar algunos ratitos, recordar momentos, tener esperanza…

Y me gusta creer que yo si sé volar.

Si la queréis ver, avisaros de que para algunos esta película es un tostón. Hay que abrir mucho los ojos y la mente para verla. No tener prejuicios.

Cuando el capitán se despidió de mi  la semana siguiente… me dijo que yo había aprobado con nota.

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Hoy tengo día así como positivo, después de un fin de semana bastante poco optimista.

Así que voy a hacer una lista con las cosas que me reconcilian con el mundo, con la gente o conmigo misma. Y me gustaría que cada uno de los que leáis este post dejéis un comentario con vuestra lista. Tampoco hay que pensarlo mucho… que sea algo espontáneo.

– La música. Casi cualquier clase. Desde máxima fm para correr por el parque, a la copla que le gusta a mi madre. Pasando por el rock, los cantautores, el pop, la música para bailar, la música para revolcarte en tu porquería… La música como medio para conectar con alguien, para llevarte a un estado de ánimo, para devolverte a otro tiempo, para bailar, para llorar, para cocinar, para darte un baño, para hacer eso que en Euskadi no se hace… Para escribir posts, para concentrarme en el curro, para estudiar en la uni…

– Eso que en Euskadi no se hace.

– Películas. Películas en versión original si es posible. Que te dejan buen sabor de boca, como Julie y Julia. O sabor amargo, como El secreto de sus ojos. Películas que tienes ganas de que estrenen, como Invictus. Uno de los mejores regalos de Reyes ha sido el de Be, que me ha regalado tres películas en alemán. Una de ellas quería verla desde hace año y medio.

– Libros. Que te aportan, que te enseñan, que te entretienen, que hacen todo eso a la vez, que te dan libertad, que te abren la mente… Ahora mismo estoy leyendo al señor Le Carré y el pensamiento habitual es: “que no acabe nunca”.

No hablo más sobre películas y libros porque como empiece no acabo nunca.

– Las fresas. Sólo quedan unas pocas semanas. Que le den a las posibles piedras en el riñón. Las fresas duran tan poco tiempo en el mercado que me atiborro. Mi madre tendrá la culpa, que comía barbaridades estando embarazada de mi. Es pensar en una fresa fresquita y me pongo contenta. No me pongo a enumerar todas las maneras en las que como fresas porque parecería Bubba.

– La piña.

– El mango. A mi me gusta comer el mango bien madurito, parafraseando a la filósofa.  Esta fruta la descubrí cuando mi madre estaba embarazada de mi hermana, que le dio por ahí. Desde entonces lo habitual es comerlos con sabor a madera, porque encontrar un buen mango es taaaaaan complicado… El otro día, comiendo uno asqueroso recordaba cómo el año pasado me quejaba porque el frutero me los daba demasiado maduros.

– Comer. Pero no cualquier cosa. Me gusta comer casi de todo, sólo tengo problema con la textura de algunas cosas, pero en general soy buena comedora. Que queréis, mi madre es vasca, mi padre cántabro, los dos cocinan impresionantemente bien, mis tías son unas cocineras de la leche… Amama es asturiana y sólo cocina bien los platos típicos. Pero sí que es cierto que estoy mal acostumbrada. No puedo comprender la gente que dice “no me gusta la verdura”, “no me gusta el pescado”. ¿Sabe igual un tomate que una alcachofa? ¿Una zanahoria y la coliflor? ¿los espárragos y el calabacín? ¿las espinacas y la berenjena? ¿es lo mismo comer un pixín rebozado que boquerones en vinagre? ¿es lo mismo comer cazón en adobo que raya a la mantequilla negra? ¿se puede comparar comer merluza a la gallega con emperador a la plancha? Pues eso, no puedo comprender.

– Beber. Kalimotxo fresquito en el norte, en las fiestas de algún pueblo. Un gintonic de sobremesa. Un vino blanco fresquito, vino tinto con el postre. Un vermouth antes de comer. Unos chupitos de crema de orujo después de comer. Un orujo de hierbas. Una jarra de cerveza con limón una tarde de verano. Una caña bien tirada en Madrid. Un copazo en la compañía del ron.

– Mis amigos.  Agur,  mis amigas de toda la vida… que empiezan a casarse, encontrarte con que tu mejor amiga patatera te busca en facebook y te encuentra, mis chicos madrileños con los que me encanta viajar, mis amigas de la uni, mis rubias (falta el volumen 3).

– Una buena sobremesa. Como la del día de Reyes, con charleta familiar. Con amigos. Arreglando el mundo, jugando un poco a las cartas. Con el gintonic ya mencionado, o el pacharán, o el orujito…

– Las endorfinas después de hacer deporte.

– Viajar. Me gusta viajar y descubrir que puedo estar igual de a gusto en Oporto, en Roma que en París, en Cádiz, en Alemania o en Curaçao. Tengo algunos amigos que son viajeros advanced, que han estado en varios continentes, que no sé de dónde sacan el dinero para recorrer tanto mundo… Yo me conformo con lo que voy haciendo poco a poco, y la verdad es que finalmente 2009 estuvo bien: Barcelona, Roma, París, Tenerife… No, lo del mes embarcada no cuenta porque… a pesar de que fue una experiencia vital bastante intensa no vi otra cosa que no fuera agua. Miento: vi dos delfines durante tres minutos. Miraba la costa hondureña y pensaba: ahí voy a desembarcar, en mitad de un golpe de estado. Menos mal (o no) que al final no fue así…

– Hablar idiomas (y aprenderlos). Es mi hobby. Para mí el euskera es el idioma que hablo en casa con los niños, porque no te tratan igual si les hablas en euskera que en castellano. Inglés es mi segunda lengua. Francés es ese idioma que tengo medio apartado, pero que en cuanto le dedico algo de tiempo vuelve todo a mi. Alemán es mi reto.

– Ir de compras.Parecerá un tópico. Me la suda. A mi me encanta irme de compras. Ya sea a comprar libros, cosas para la cocina, calcetines, ropa de deporte, pendientes, ropa, regalos…

– Cocinar. Cocinar para uno solo es un coñazo. Pero para más gente es placer. Tengo ganas de seguir haciendo recetas nuevas. La próxima receta nueva (es bastante tonta) es hacer una sopa de cebolla a la francesa…  Y en febrero tengo preparada en casa de los gordos cabrones una jornada gastronómica italiana. Mi tía va a hacer minestrone con pesto, mi tía la ex casera va a hacer su famosa lasaña y yo haré tiramisú.

– Estar con mi familia. Sea disfuncional o no, para mi poder pasar tiempo con mi padre, con mi hermana (a la que pronto llamaremos ex-pava),  o con mi madre es un lujo asiático. No te das cuenta de lo que tienes hasta que te alejas, y yo sé que tengo mucha suerte. Los chonucos, poder juntarse 15 personalidades como las nuestras durante 4 días y no discutir apenas… es estupendo. Es cierto que no había tiempo para discutir porque estábamos todo el rato comiendo o hablando de comida, pero… es complicado no chocar. Y mi otra familia, con amama al frente, esa única abuela mundial que cocina fatal, que te llama mierda y luego vida, que se parece por detrás a Pedro Almodóvar, que se deja violar “curiosito curiosito” y que sigue enamorada de mi abuelo después de 33 años viuda. Las familias en las que hay niños pequeños son distintas, hay más alegría. Y nosotros tenemos niños para exportar. En los últimos 10 años han nacido 9 niños.  Niños amorosos y guapos. Porque yo he visto fotos de otros niños y la verdad es que en mi casa se hacen los niños muy bien.

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Orden

Heike contra su circunstancia.

El miércoles me puse las pilas.

Hice una mega compra, un puré que me salió de vicio, congelé comida, organicé cosas, me propuse desafíos…

Inciso

Hace dos años me tiré una temporada volviendo a mi ser, comiendo ordenadamente y haciendo deporte, obligándome a mi misma a ser disciplinada para ahora… ¿mandarlo todo al carajo?

Vale que mi estado actual me pone difícil ser disciplinada, pero… tengo ganas de orden y rutina.

Fin del inciso

De todas maneras, noto avances. Tengo ganas de cocinar, estoy leyendo bastante y quiero sacar tiempo para hacer cosas que me gustan.

Después de un fin de semana bastante distinto a como lo había planeado, llegué a mi casa el domingo enfadada con el universo. Así que dije:

– Me voy a mimar a mi misma.

Y me fui al cine yo sola. Me encanta ir al cine sola. La gente me mira con pena. A mi me la suda.

Podía haber buscado algún acompañante para ir al cine, pero me apetecía estar sola haciendo algo que me reconfortara.

Y vivo muy cerca de un cine de versión original, así que me fui a ver esta peli.  Que me dejó tan buen sabor de boca que probablemente vuelva a verla acompañada.

Me gustó por el afán superación de sus dos protas , por la grandiosa Meryl que me hizo reconciliarme con mi tamaño y con mis neuras de los últimos tiempos a cuenta de este tema… Porque trata sobre proyectos, sobre comida, sobre parejas…

Así que salí del cine llena de ganas de hacer cosas. Ganas de estudiar alemán, ganas de cocinar, de aprender y de estar con mis amigas.

Ganas de participar en el blog alemán que nos propuso mi profesora.

Sólo tengo que sacar tiempo para hacer las cosas que me gustan. Cosas que me hacen sentir bien.

Para empezar, copio descaradamente a Moli y me voy a hacer una lista con los libros que quiero leer y tengo pendientes. Anoche me gasté un pastón en la fnac online.

Compré dos libros para regalar a gente y me regalé a mi misma:

El proceso

– El día D y Stalingrado del señor Beevor

Vida y destino

Esta mañana desayunando he terminado de leer Caín, que me regalaron los gordos cabrones por mi cumpleaños.

Me ha encantado.

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Ola de pena

Le copio el título a Be.

Pues estoy en mitad de una. Bastante peculiar.

En mitad de esta ola de pena no puedo oír música ni leer.

Estoy mintiendo descaradamente: sí que oigo música, pero sólo oigo música light. A este paso me voy a volver una chuntera (bakalaera, como lo queráis llamar) de pro.

Porque sólo soy capaz de escuchar Máxima FM mientras le escribo a Agur en el gtalk cosas como: “TEMAZO” o “VAMOS A SUBIRNOS EN LA MESA A BAILAR”.

El otro día me fui a la FNAC y arrasé. Me compré 4 cds que -oh sorpresa- no puedo escuchar. De hecho es que uno me lo compré expresamente para llorar y he sido incapaz incluso de arrimarlo al ordenador para escucharlo.

También me compré libros que no puedo leer. Me dedico a leer libros de Mary Higgins Clark para entretenerme.

Además no es sólo que esté triste, sino que estoy gilipollas.

Ayer el karma me devolvió 700 euros que le había pagado yo a Hacienda. Y yo estuve contenta unos 3 minutos aproximadamente.

Tiene cojones la cosa.

Y encima me van a poner un becario (esbirro) para mi solita, y en lugar de estar contenta y pensar que es motivación positiva me digo cosas feas a mi misma sobre que mi becario es dos años más mayor que yo, es ingeniero superior (y yo técnico) y que va a pensar que soy una mierda de responsable.

Así que ayer viendo el percal le dije a mi compi de piso…

Necesito noche de chicas. Estoy pensando en Dirty Dancing. Estoy pensando en cenar dándonos placer.

Inciso

Aquí pensaréis, oh qué típico, ahora viene el litro de helado. Pues no, yo estaba pensando en pescado crudo.

Fin del inciso

Así que llegué a casa, hice la comida de hoy, esperé a Be y pasamos una noche de chicas antológica. El Hombre Malo se atrincheró en su habitación. Una de las veces que salió de su habitación nos dijo: “si fuera posible os saldrían dos tetas más a cada una”.

Nosotras cenamos pescado crudo. Vimos Dirty Dancing. Y después vimos Mamma Mia.

Ya, ya sé que supuestamente odio los musicales. En esta casa me están cambiando demasiado rápido. Porque Mamma Mia me encantó.

Sale Meryl, a eso podría agarrarme.

Pero lo cierto es que cuando cantaron Chiquitita me emocioné pensando en estas tres mujeres (en la peli solo son dos) que están tirando de mi para adelante.

Pero creo que me pasa en las olas de pena, que me dedico a llorar pensando en cómo me cuidan mis amigos. La vez anterior me pasó con Andy y Lucas y eso que mis amigos tenían un grupo de power metal

Vale, lloré, lo reconozco, lloré oyendo una canción de Abba.

Chicas, gracias. A las tres. Os quiero.

P.d: Be, te he reventado las etiquetas ola de pena, it’s my blog and I cry if I want to, me encantan mis amigas y demás… pero la ocasión lo merece, ¿no?

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