Ayer Yaiza le mandó un correo a Barbi.
Menuda manera de empezar un post.
Bueno, en el correo de Yaiza había un relato que casi me hizo llorar y me inspiró para hablaros de lo de las calabazas del año pasado.
Después de diversas idas, venidas, subidas y bajadas me encontré con que estaba liada con… er… mi mejor amigo. Y así llevábamos varios meses. Y yo intentaba no pensar demasiado, pero estas son de esas cosas que se las cuentas a tus amigas y se ven obligadas a opinar.
Las amigas están sobrevaloradas.
Y tus amigas opinan, te hacen pensar y te llenan la cabeza con sus pensamientos y opiniones que se mezclan con algunos que tú tenías pequeños y callados. Y se lía parda.
Porque si tú le sumas al hecho de pasar hablando con una persona una media de ocho horas al día, dormir con esa persona unas dos veces por semana y que tus amigas te pregunten todo el rato: “¿pero estás enamorada?”, pues claro…
No la misma amiga, amigas distintas cada vez, yo la historia aquella la contaba con la boca pequeña.
Y si a esto le sumas ir de viaje, y que sea todo agradable, porque joder, estás en un viaje con tus amigos, entre los que se encuentra él, y claro es que joder, sois los mejores amigos ever, ¿cómo no va a ser todo agradable?
Pues te encuentras tú con margaritas en las manos, pensando en moñonadas, en cogerle de la mano para ir por Madrid y cosas de esas. Pero sabes bien dentro de ti que no quieres sacar el tema porque no eres correspondida.
Sigues hablando con la gente, esta vez con varones que te dicen cosas como “cambiar de estrategia”, “pasar de él a ver si espabila” y cosas por el estilo. Con lo mal que se te dan a ti esas cosas, joder. Habrá maestras en esos temas, yo soy más de beber y decir lo que pienso.
Así que sigues sin querer sacar el tema, pero te vas a Bilbao un finde, y vuelves tierna como una magdalena y ahí eres consciente de que no puedes seguir mirando para otro lado eternamente…
Y decides que vas a hablar con esa persona, aunque te vaya a dar kg y medio de calabazas. Y tratas de ignorarle unos días porque skype no es manera de hacer esto, él tiene mucho trabajo y tú quieres hablar en persona del tema.
Y entonces… resulta que te dejas las llaves de casa en la cajonera de la oficina y es lunes, son las nueve de la noche, has salido del gimnasio y estás tranquila. Y no tienes a nadie más que tenga llaves de casa. Ni coche. Así que le pides a esa persona que te haga un favor, y mira que no quieres pedirle un favor a él precisamente, pero te jodes.
- No pasa nada, te acerco a la oficina, pásate por mi casa.
Él debe de estar flipando, porque le has llamado casi llorando y lo único que te había pasado era que se te habían quedado las llaves en la oficina. Normal que le parezcas una reina del drama, joder.
Así que subes al metro y vas llorando y sacas unas pastillas de valeriana que ya te has comprado porque sabes que te van a dar calabazas. Menuda imagen, guapa, ir llorando en el metro y tomando pastillas.
Entre pitos y flautas te lleva a la oficina, la chica de seguridad te pide que esperes para que alguien te escolte hasta tu sitio, son casi las diez, al menos has tenido suerte y no te hacen llamar a tu gerente para que te autorice a subir. ¿Os imagináis la llamada?
- Hola gerente, soy imbécil y me he dejado las llaves en el trabajo. Déjame subir a mi sitio, por favor.
Bueno, que no es tan grave, te ahorras esa llamada y hablas con la chica de seguridad del libro que se está leyendo. Estás drogada, joder, llevas las endorfinas post deporte más la valeriana encima. Traaaaaaanquilísima.
En la que sales del edificio ves una imagen a lo lejos de un par de chavales haciendo el bobo, qué curioso. Al acercarte te das cuenta de que él ha sacado una pelota del maletero y se ha puesto a dar toques con un taxista que está esperando a que salga alguien de tu edificio. Y es primavera, hace una noche preciosa, él te ha hecho un favor y tú te pones tan blandita que te quieres morir.
Le das un beso en la mejilla, la otra opción era pedirle en matrimonio y te parece un poco más cauta esta reacción. Él te lleva a tu casa y te despide con un besito, porque tonto no es y ya ve que tienes un run run interior de la ostia, aunque le hace gracia el pelotazo que llevas encima, porque tienes esa risa que tanto le gusta, risa pizpireta, jiji ji ji jiji.
Un par de días más tarde no puedes más, él está en mitad de un gabinete de crisis, al parecer le quieren fusilar en su trabajo y anda agobiadísimo, pero tú tienes la imperiosa necesidad de declararte en ese mismo momento, ostia puta ya.
Y todo hay que hacerlo con clase. Así que para declararte eliges esta canción.
Y esa noche quedas con él en tu casa, os tumbáis en el sofá, y te da unas calabazas tan bonitas tan bonitas que te matan. No son bonitas en absoluto, porque al final todo se resume en que él no quiere darte la mano por la calle, ni ir a la playa contigo un fin de semana. No te quiere. O te quiere de una manera que no es la misma en la que tú le quieres a él, así que te da igual.
Que después de esa noche hubiera todavía segundas y hasta terceras partes… es algo de lo que no vamos a hablar. Al menos de momento.






ABRAZO GRANDE :*
Se me ha cuajado el alma.
Nosotros te queremos Heike… no es lo mismo, pero…
Un HAVRASO HENORME
Tú y tu amor a la valeriana. Creo que ya me he hecho fan.
Pues la historia da un poco de pena, pero lo cuentas tan bonito que queda hasta bien, fíjate. Y ya te lo he dicho, pero me encanta esta canción.
Besos y abracitos grandes. Lo de “abracito grande” queda un poco contradictorio, pero yo me entiendo. Y cuando te los dé tú también lo entenderás.
Ir de valerianas a según que horas, es como cuando salíamos de fiesta temprano de adolescentes.
Al final, esa gente que “no nos quiere como los queremos”, son los que se acaban quedando siempre, a los que no engulle una relación a destiempo.
Ya vi que el relato de Yai te dejó tocada del ala, se te vio en la cara!
PD; Estoy en el salón, por si quieres abracito (ya sé que igual no te apetece recorrer los pasillos Europa y subir al torreón este del palacete, pero bueno, que estoy aquí).
Vaya historia… me he quedado muerta! sólo puedo decir que las calabazas joden. Al menos fueron bonitas.
a mi que me perdonen pero las calabazas nunca son bonitas
ni las segundas ni terceras partes en versión sadomasoquista, de esa que nos gusta tanto a las tías…
lo bueno es que la vida te pone a otro en el camino que te hace olvidarte del de las calabazas bonitas (al menos a ti)