Al habla desde el Cantábrico.
Me he venido a la tierruca a ser mimada por mi padre unos días. Y lo cierto es que me está malcriando.
El viernes conocí a una chica muy maja con la que compartí un viaje Madrid-Bilbao en plan cita a ciegas. Hicimos el viaje sin apenas atasco. Pero después, de Bilbao a Santoña tardamos como hora y media.
Y mi padre decidió invitarme a cenar unas gambas a la plancha y un lenguado también a la plancha. Con un albariño que estaba de alucinar. Después nos tomamos un par de gintonics cada uno y a dormir… Una pena que no tuvieran pepino en mi sitio predilecto de los gintonics. Mi padre me llama snob, pero es que me gusssssssssta tanto el gintonic de Hendrick’s con pepino…
Y ayer hizo su tercera edición de albóndigas cumpleañeras para comérnoslas dentro de un rato. Después de hacer las albóndigas nos invitó a comer en un restaurante que nos encanta en Hoz de Anero.
El otro día alguien me decía que soy cántabra o vasca según el día. No es cierto. Yo soy vasca, pero cuando estoy aquí no. Porque mi abuelo fue alcalde del pueblo 11 años, porque mi primer novio era del pueblo, porque mi padre y mi hermana viven aquí… Y me repatean los higadillos los vascos que asaltan el pueblo.
Me parece que Cantabria es esa gran desconocida, la gente conoce Asturias o Euskadi, pero para la gran mayoría Cantabria se reduce a Santander, Laredo (puaj) y Noja. Y Santillana.
En mi opinión, en Santillana lo único que falta es que los turistas echen cacahuetes a los aldeanos por la ventana, de lo masificado que está.
A mi me gusta muchísimo más Liérganes (¡chocolate con churros!), Cabezón de la Sal o Comillas.
Y el Pas, y el Saja-Nansa, y Ramales, y la costa quebrada…
Y mi pueblo, que no es bonito arquitectónicamente, pero tiene un pasaje sencillamente espectacular.
Para mi es mi pueblo de adolescencia. Cuando el plan de las noches de verano era sentarse a escuchar la mar comiendo pipas. Y este verano volví a hacerlo y fue… una pasada.
Sé que me está quedando un post de lo más moñas, pero que queréis que os diga. Estoy en un momento moñas y es lo que hay.
Tengo pensado negociar con mis jefes el año que viene trabajar todo el verano desde aquí.
Tengo un recuerdo imborrable de Cantabria: la ruta por la calzada romana entre Barcena de Pie de Concha y Pesquera. Y lo mejor, cuando acabamos nos metimos en un bar donde celebraban las Jornadas del Chuleton de Buey…
Pequeña….aunque nunca escribo en estas cosas ,me has tocado el corazoncito.
No solo conozco Comillas (después de 3 veranos en la universidad en cursos de inglés de verano),sino que me casaré ahí si algún día encuentro a alguno que me aguante……
Pero para más historias referentes a Comillas, debes venir a cenar y tomarte una copa a casa….
Pues sí.
Te ha quedado un post moñas.
A ver si esta semana o la que viene te sacamos de paseo y te metemos una pizza de pesto en la boca…
Javi, qué bonito las jornadas gastronómicas. Cómo para no tener buen recuerdo…
Ulli, qué agradable sorpresa!! Te casarás ahí? Qué pasada. Otra boda cántabra (ya hablaremos de entornos entrañables para bodas ficticias). La copa cuando tú quieras…
Somo, que soy moñas… Pesto pesto ! Pizza pizza!
Y esas playas a horas nocturnas, y el paseo por el puerto. Bonita la tierruca, también incluiría San Vicente de la Barquera, que la playa de las afueras es espectacular.
Y qué decir de Castro, jajaja. Tienes razón, hay vida más allá de Laredo, Noja y todos esos. Yo también los he detestado siempre xD.
y el casco antiguo también es bonito, Nxo
Biónica, ya te digo…