Apenas 36 horas después de volver de Asturias empezamos nuestras vacaciones playeras. Llevaba sin ir a la playa desde hacía como tres veranos, así que había muchas ganas…
Más o menos se han resumido en pescado (frito sobre todo), salmorejo (no demasiado rico, parece mentira, aunque el que tomamos ayer… ñam ñam), playa, aventuras con cochelandia…
Como por ejemplo cuando nos quedamos en reserva e hicimos 9 km por una carretera infernal sin arcenes y el coche avisando que no quedaba gasolina para hacer ni un solo km más. Cómo no, había obras en la carretera, y nosotros sudando… Porque todavía tuvimos que parar el motor y arrancar de nuevo. Un infierno. Jamás me había alegrado tanto al ver una gasolinera.
También capítulos de Frasier (a cascoporro), un camarero que al traernos la cuenta y va y salta…
“La muerte, digo, la cuenta”
¿En qué carajo estaría pensando?
Luego partidas de palas, y reproduzco fielmente lo que oí decir a un niño:
“Quillo, dame er vazo, pisha, que eh de mi mae, cohone”
Qué grande… Como cosas negativas, además de los problemillas con el coche… que un conejo se nos suicidó, además ordené la muerte en plan mafiosa no de uno, si no de dos bichos…Y además venían para comerse a los mosquitos… El karma se vengó de mí…
Por no mencionar los mercados de artesanía, la mosquitera, los cascabeles, la nevera congeladora, el café con fabes (agh), los molletes, la Guia Campsa, los piriódicos… y la última cena…
¿Para cuando ese parador, eh?
Si que da de si… Ahora nos tocara a los demas, pero decir que te has perdido una fiesta hawaiana de cumpleaños cojonuda! XD
y cuando ibas en reserva no empezaste a hablar con el coche? Algo así como “por favor no te pares”
besos