En abril aguas mil.
A ver si llueve, coño, que entre la polución y el edificio “inteligente” en el que curro cualquier día me sale un tercer brazo para poder hacer click y teclear a dos manos a la vez. Igual es que lo tienen pensado a medias el jefe y Gallardón.
Bueno. Abril se presenta movidito. Valencia se cayó hasta el mes que viene, creo que se pospone hasta el 6 de Mayo.
Este fin de semana viene gente querida a Madrid. Vuelve el niño del Almendro (¡perdón, perdón, perdón! cuuuuuuumpleaaaaaañooooooooos feeeeeeeeeeeliiiiiiiiiiiiz) a pasar unos días.
Además viene mi amiga el lacasito (pequeña y dulce la bautizaron hace ya… 10 años) con su novio… el peculiar. Su novio es un tipo genial. Da besos de abuela. Nos anunciaron su boda el otro día. Estuve en su casa. Les dije que me daban envidia, porque a mí también me gustaría tener una casa tan bonita como la suya, pero terminé la tarde más contenta… Me dio una alegría verles tan bien, tan contentos, tan a gusto… Vienen a pasar el fin de semana, que a mí me toca “enserrarme” a cuidar un perro. Pero les pasearé, comeremos como gorrinos, irán a ver su musical… Y esta tarde empiezo a preparar la tarta de manzana que le encanta a la niña…
El que viene también movidito, nos vamos a Bilbao y nos acogen el lacasito y su pareja con su Restform. Sólo pasaremos una noche allí, (por aquello de “A donde te quieren mucho, no vayas a menudo”, uy Agur, ¿estoy arriesgando?) y también promete un salto cuádruple de dieta. Iré a ver a mi camarero favorito, de pintxos…
Y el domingo… a Perú. Sólo quedan… 13 días.
Puedes llevarte toda la lluvia que quieras de Bilbao, por un tiempo además, que estoy de ir con el paraguas a todas partes…y además hace frío!
Pásalo bien en tus planes y nos vemos en 2 semanas no?
Besos!!
Noooooooo, lluvia noooooooooooooooo funcionaaaaaaaaa Interneeeeeeeeee…
Estoy de lluvia y nubes hasta el gorro yo también. Dejadla en Bilbao y aquí, que cuando vaya este finde quiero tumbarme al Sol los 3 días.
Gracias por acordarte de mí
Te llevaré turrón, ya que veo que me patrocinan el regreso