Fuentes web
Entradas
Comentarios

Mis rubias (I)

Como soy una desagradable quería (y quiero) comprarme esta camiseta.

Pero lo cierto es que hay unas cuantas rubias en mi vida, y voy a hablar de las tres que más me inspiran. Hablemos de ellas cronológicamente. Y como me inspiran tanto, tendrán que ser varios volúmenes.

Rubia número 1. Es amiga mía desde hace… casi diez años.

Todo lo que yo la quiero y lo que la admiro y respeto no se puede resumir en un post. Son diez años ya. Es la única persona en el planeta tierra a la que yo llamo “cari” y que me llama “cari”, es una broma nuestra y podemos repetirlo unas doscientas veces por hora.

Cuando la conocí era el pivón recién llegado a mi instituto. Tuvo alguna historieta con amiguetes míos, que quedaron en nada. 

Al principio era de las nuevas de mi “cuadrilla” y yo soy rara de narices y a mis 16 no quiero ni recordar lo rara que era. Así que no teníamos mucho trato. Pero recuerdo unos carnavales en los que me tiré toda la noche haciendo el chorras con ella y un cuchillo plegable. Recuerdo que fue la primera persona que conocí adicta al antiojeras. Y que me demostró que puedes estar 15 minutos echándote sólo rimmel.

Pero además de eso también me dejaba un poco descolocada, porque una vez me contó que se estaba leyendo una biografía de los Borgia. Y en su imagen no me cuadraba.

Con el paso de los años, según se hacía más mona y estilosa también fue desarrollando su personalidad.

Durante los años de universidad no estuvimos muy unidas (en general) pero cuando nos marchamos las dos de Erasmus nuestra “cuadrilla” se hizo muy piña.

Ella se marchó a Nápoles y yo a Alemania. Y al volver, no solo volvió morena (que estaba preciosa) sino también enamorada. De un francés con el que primero vivió en Bilbao y por el que después se marchó a Francia.

Su aventura no salió bien y lleva intentando recomponerse desde entonces.

Siempre ha tenido los cojones cuadrados y no se ha quedado en un rincón esperando a que la sacaran a bailar. Trabajó de camarera y se echó una cuadrilla paralela cuando nosotras teníamos todas novio.

Este verano me adoptó en su casa para que yo fuera a fiestas de Bilbao. Y bailamos y cocinamos y nos reímos y el día que llovió nos quedamos en su casa viendo una peli. Y me encanta hablar con ella de cine y de libros. Y de música.

Ahora se encuentra con que en su cuadrilla paralela se casan y tienen niños y ella ya está de Bilbao hasta el gorro.

Así que hoy hablando de nuestras vidas… me dice que está pensando en hacer su Erasmus dos. Que quizá Londres, que necesita aprender inglés (ella sabe italiano y francés) para trabajar. 

Y yo, que soy una romántica empedernida me emociono y le digo que adelante. Que las dos sabemos que es un culo inquieto y que aproveche su soltería para seguir creciendo.

Lo único que me jode (además del pronto que tiene) es que ha arrastrado siempre un complejo de rubia tonta que no tiene nada que ver con la realidad. No es que ella piense que es tonta, sino que siempre le ha molestado que la gente se quede en esa capa. Que les den, es lo que pienso yo. La niña es una sorpresa maravillosa que te encuentras dentro de un envoltorio de la ostia.

Muchas veces los envoltorios maravillosos tienen dentro un contenido lamentable, y otras veces los pedazo de contenidos se creen que con estar envueltos en una bolsa de basura es suficiente.

¿Por qué me inspira la rubia? Porque siempre me recuerda que no hay que quedarse en las apariencias, porque se ríe de mi y de mi “sobrerresponsabilidad” y me enseña a relajarme. Y a tomarme un poco menos en serio.

Nada me haría más feliz que que se viniera a Madrid una temporada, pero de momento me conformo con saber que voy a  pasar con ella Nochevieja, con nuestros labios rojos (otro regalo que me hizo ella) y buena música.

Santo-to

Después de dos días encerrada en casa, esta mañana me venía a Bilbao.

Al descolgar la ropa del tendedero y encontrármela nevada he empezado a sospechar que lo del temporal era cierto.

Que queréis, yo estaba toda contenta con mi suscripción de megavídeo, mi pijama y mis mandarinas y no me enteraba mucho de la fiesta.

Al salir a la calle era todo navideño. Así como con nieve. Contra todo pronóstico el autobus que me ha dejado en Bilbao a las dos de la tarde solo se ha retrasado diez minutos porque hemos dado un rodeo importante en Madrid evitando todo el atasco.

Hoy todo el mundo se ha acordado de mi así que al llegar a Bilbao no tenía batería en el móvil.

Detalle sin importancia si no fuera porque la llave de casa de mi madre no me abría, mi madre no estaba en casa, yo no tenía dinero y… me estaba meando.

Menos mal que en Bilbao hacía temperatura tropical. 14 grados.

Así que he tenido que adentrarme en el barrio nuevo de mi madre (donde estaba mi instituto) mientras me temblaban las rodillas.

Mogollón a saco -inciso (es que es grande de la ostia)

¿Y por qué te temblaban las rodillas, Heike?

Me alegra que me hagáis esa pregunta.

Cuando yo iba al instituto no me robaban el bocadillo porque medía metro ochenta y por mucho que saltaran no alcanzaban a cogerlo.

Pero por lo demás, a efectos metafóricos, es como si me lo hubieran robado, ¿vale?

Y lo curioso es que siendo una pringada yo era amiga de las pijas.

La cosa con los malos de mi instituto (y barrio) empeoró cuando debido a una enfermedad mental de una amiga (no, no era actriz de Al Salir de Clase) hubo unos cuantos malentendidos.

Hoy es el día que vuelvo a moverme por el barrio y lo paso mal.

Fin del mogollón a saco inciso.

Bueno, todo esto era irrelevante pero me apetecía contarlo.

La cuestión es que he conseguido localizar a mi madre y enseguida ha llegado.

Me ha hecho una fideua con carne y setas que casi lloro. Y me ha comprado mis bombones favoritos de postre. Y hemos comido con vino blanco.

Y después he ido a comprar el regalo de mi amiga invisible. Cuánta presión. Mi amiga, que ya era la tercera vez que me tocaba (como amiga invisible) es bastante estilosa, y regalarle cosas es un reto…

Cuando por fin me he quitado el peso de encima me he puesto a llamar a dos de ellas. Una: teléfono apagado. La otra: el móvil al que llama tiene llamadas entrantes restringidas.

Qué mal rollo.

Al final resulta que de 6 que somos, sólo dos tenían hoy su móvil operativo y habían estado intercambiando correos todo el día para quedar. Y yo sin saberlo.

Ya se acercaba el momento de ir al Casco Viejo a beber sidra y comer talo con chorizo, que es lo que tocaba

No ha podido ser el talo, pero han caído dos botellas de sidra para cuatro, y unos kalitxikis. Una croqueta, un mejillón y cómo no… ¡el pincho moruno de rigor!

A todo esto hemos decidido retirar nuestra amistad al sexto miembro por ensañamiento y alevosía. Que ya cansa la misma historia si te la cuentan durante 10 años seguidos…

Así que ahora hacemos casting: se busca amiga que no nos amargue las fiestas de guardar, ni los cumpleaños, que no nos amenace con pegarnos, que no nos llame putas…

Se aceptan CVs.

Ya sé que me ha quedado un post larguísimo e intrascendente. Pero así soy yo. Larguísima e insustancial.

Por cierto, mañana… ¡mañana es mi segundo día favorito del año!

P.D: estoy intentando hacer mi carta a los Reyes Magos, pero si no es un portátil no me viene nada…

Tos

El viernes por la noche, tras recibir la visita de una amiga, hablé con mi mamá.

Que tenía 39 de fiebre. Y me dijo: “hija, ¿tú estás segura de que quieres tirarte cinco horas en un autobus y venir para estar en la cama?”.

Y la perspectiva de Kidi cuidándonos a las dos no me parecía muy atractiva.

Así que llevo dos días en bata, con calcetines gordos alemanes, kleenex, mandarinas, agua y jarabe.

Finalmente me marcho mañana por la mañana.

Estos dos días han sido relajantes. Me he suscrito a megavídeo y soy una mujer realizada.

He comido sopa, espárragos, bonito de Santoña con pimientos asados…

Soy una artista de los pimientos.

Mañana comienza mi periplo. Madrid- Bilbao. Bilbao dos días, haciendo compras de Navidad, viendo amigas, y comiendo comida rica.

Miércoles Bilbao-Santoña, Santoña- Salamanca.

Con instrucciones paternas claras:

- Hija, no te traigas modelitos, que sólo te van a ver los jabalíes. Nosotros ya te tenemos muy vista. Trae ropa de abrigo.

Y allí, primos, risas, comida, material para más post, estudiar alemán y salir a dar alguna vuelta…

Seguiremos informando.

Por cierto.

Muchas gracias… Ahora solo tengo que comprarme un ordenador para poder jugar. Mi tarjeta gráfica no me deja…

Vacaciones

Con tanto ajetreo y tanto nervio (y tanta amapola de California) ni me había dado cuenta de que hoy empezaban mis vacaciones.

Así que me he encontrado con una maleta por hacer sin ropa limpia. Un cuarto sin recoger. Regalos de Navidad sin comprar. Regalo de amiga invisible tampoco comprado.

Regalo de cumpleaños de madre sin comprar, etc etc.

Y estoy enferma.

Mañana supuestamente salía por la noche, pero en Bilbao hay mínimas de 9 grados bajo cero y con este cuerpo que tengo no me veo yo…

Tendré que reservarme para el lunes.

Y sigue sumando…

Que será por citas.

Resulta que hoy por la tarde es la fiesta de Navidad del instituto Goethe donde habrá vino calentito (¡rico!). Todavía tengo el albariño de la comida medio atravesado.

Algún día subiré una foto con mis mofletes de vasca cuando bebo vino. Parezco Heidi.

Y ahora estoy esperando a que mi gerente me de audiencia para hablar de mi libro.

Dependiendo del resultado de la audiencia decidiré darme al alcohol (noch einmal) o hacerme bicho bola.

Conociéndonos como nos conozco (a mi gerente y a mi) mañana tendré resaca.

Ayer fue por fin la última cena de Navidad (de trabajo).

Mis planes cambiaron un poco porque todos mis colegas, que son externos fueron desinvitados en el último momento, o no, o sí, o no, o sí… Vamos que eran las siete de la tarde y como les estaban buscando las cosquillas decidieron no ir.

Yo me enfadé mucho con la santa empresa que me paga la nómina pero aun así había que ir a que te vean los jefes y… ¡a  ver si me iba a tocar algo en el sorteo y me lo iban a quitar por no estar!

El presentador del sorteo era Miki Nadal. Menudo nivel… Si mi intención era que se me viera, se me vio.

Porque como veía que no me iba a tocar nada salí con mi compi a cantar unos premios. Menos mal que no soy niña de San Ildefonso. Digamos que mucho arte no tengo, pero simplemente por salir a dar el cante delante de los señores presidentes (varios), consejero delegado, etc me regalaban una cena para dos.

La noche tuvo momentos estelares, como mi becario diciéndome:

- ¡No te había reconocido! ¡Qué guapa estás!

Mis labios rojos  parecen triunfar últimamente. Me compré una barra de rojo intenso hace mes y pico un día que tenía tonto y… casi me tengo que chutar la primera vez que salí a la calle con ellos pintados.

Pero después de salir de noche tres veces en 5 días con los morros rojos le voy cogiendo el gustillo.

Así en términos absolutos, valoración de fiesta:

- Copas ingeridas: n No  sé cuántas cayeron, pero una de las últimas veces que me acerqué a la barra la camarera sacó un botellín de tónica.  “¡Pero que yo quería agua!” “¿Qué dices?” “Bueno, pero ya la última eh…” “Vale”. Ya había tenido otro momentazo con ella cuando todavía no se servían copas y me acerqué y me dijo: “Blanco”. Y yo: “hay dos posibilidades, o que tú seas una camarera muy buena o que yo sea una borracha. Sinceramente prefiero pensar en la primera“. Para calmarme me dijo que era muy buena camarera.

También es posible que midiendo 1 80, con mi flequillo característico, una camiseta de lentejuelas negra y los labios rojos sea bastante fácil identificarme. Con lo cual si sumamos el hecho de subir al escenario, el objetivo de que me vieran los jefes fue conseguido de manera abrumadora. Solo subí a berrear por hacer el payaso.

- Regalos obtenidos: una cena para dos. Por lo de hacer el payaso. No me tocó ningún viaje, ni wii, ni ipod, ni iphone, ni netbook, ni ninguna de las otras cosas que sortearon.

- Gerentes con los que confraternicé: los dos de siempre. El bailón y el macarra.Con uno estuve bailando y con el otro estuve hablando del nuevo que le sustituye, motes varios, etc.

- Compañeros con los que confraternicé: pues todos los que conozco.

- Una amiga de top 5 personas encantadoras en el mundo (la compi de piso de Agur, por abreviar) se empeñó en presentarme a gente con la que he ido a comer varias veces en los últimos dos años y nosotros nos descojonábamos, pero estuvo bien.

- Hora de llegada a casa: 4 15 de la mañana. Para haber ido semi colgada (pero bueno estaban Miss Venezuela y los Chunguitos por allí) no está nada mal.

Y para terminar, vamos a repasar lo que me queda antes del día 24 que empieza la Navidad.

- Comida mañana con jefe, gerente y becario.

- Comida pasado mañana en El Oso con jefe, gerente y proveedores. Nos invitan a comer en El Oso “porque me lo deben” según palabras textuales de mi jefe. Que llevo pegándome con un  tema  de ese proveedor desde hace meses. Miss Asturias me empezó a llamar bonitos calificativos cuando le conté donde íbamos.

- El viernes supuestamente salía de fiesta con las chicas, pero… El plan es irme a Bilbao el sábado y salir allí por la noche con mis amigas (que llevo sin verlas dos meses). Así que parecía arriesgado salir hasta las seis, dormir, coger un bus cinco horas, llegar a Bilbao y salir hasta las seis otra vez.

Sobre todo porque el lunes es Santo Tomás y en Bilbao se lía parda y yo llevo sin ir muuuuuuuuchos años.

Cena de Navidad (vol. 2)

Después del viernes, nunca veré igual las noticias sobre la Audiencia Nacional.

Porque nuestra cena era allí al lado y -¡oh cielos!- los señores jueces también tienen cena de Navidad.

Pero empecemos por el principio. Cuando llegué a esta bendita ciudad, hace casi cuatro años, entré a trabajar a turnos en una empresa como operador de red. Que no es lo mismo que teleoperador.

Estuve un año trabajando allí. Y conocí a bastante gente. Además trabajar a turnos une un montón. ¿Con quién pasas tú 7 días seguidos 8 horas de noche intentando mantenerte despierto?

Para este noble fin hacíamos de todo, incluso trabajar. En ningún otro trabajo he vuelto a dormir debajo de una mesa, arropada amorosamente por un compañero. Ni he tenido tanto cariño a mis compis como para irme un domingo al trabajo a cenar con los que estuvieran de turno.

Es genial que tres años después, cuando ya quedan pocos en la misma empresa nos sigamos juntando 27 para cenar.

Hubo reencuentros geniales, hubo dos que llegaron hora y pico tarde, hubo un juez de la Audiencia Nacional que no paraba de bailar al pasar por nuestra mesa para que le vitoreáramos…

Hubo lanzamiento de migas de pan hacia mi escote desde la mesa de al lado y yo les decía:

- Haced lo que os dé la gana, pero como me caigan migas en el vino os caneo…

El mismo juez  arriba mencionado se cayó al suelo mientras bailaba con mi prima. Así son las cosas y así se las estoy contando.

Mis colegas varones empezaron a discutir si entre todos podrían pegarse con los seguratas y ganarles. Era una duda filosófica, como la del dóberman  y los boquerones.

Cenamos como campeones y conseguimos salir del restaurante a las dos. Y después…

Escogimos mal el primer bar, música de mierda y ya estamos mayores para estas cosas (y como nos jodía reconocerlo). Además Marmormi se confundió al pedirme el gintonic y me sacó un gincola.

El camarero no me quiso cambiar el botellín de cocacola por uno de tónica. Casi le mato después de tener que pagar la tónica.

Al final decidimos cambiar de bar y “en por de camino”, mientras mi prima andaba en modo pingüino (andamios de n cm), los chicos iban por delante de nosotras porque “les quemaba el pincel”.

En 20 m de recorrido primero un chaval nos dijo que nos ofrecía sexo anal a cambio de un cigarro.

Le dijimos que no lo veíamos claro.

Y más adelante otro chaval salió de un kiosko dando un salto y se plantó delante de nosotras para darnos un susto.

Por fin llegamos al último bar, en el que bailamos, nos reímos y terminamos arriesgándonos a coger triquinosis, gripe A, B, C, D, E , F y G.

Parece que tenemos 15 años…

Cenas de navidad (vol 1)

Ayer tuve la primera cena de Navidad, con mis ex compis de curro, o compis, o lo que sean. Son ex compis porque ya no trabajamos en el mismo grupo, pero son la gente con la que voy de cenas, bodas y seguro que pronto también cae algún bautizo.

Tenemos la suerte de que uno de ellos es miembro de Cucharete. Así que se encargó él de buscar el sitio, pactar el menú y el precio.

Cenamos muy bien en este restaurante.  Hace unos meses fuimos a otro y cenamos fatal, así que yo tenía resquemor…

Pero las raciones eran generosas y estaba todo muy bueno.

Como siempre hubo conversaciones para todos los gustos:

Miss Asturias – ¿Qué pasa, que no teniáis estreñimiento cuando eráis pequeños? Yo sí, así que me metían un palo por el culo untado de aceite. *

Ya no nos asustamos, porque ella es así, cuando tiene frío dice que “tiene los pezones como pulgares de gorila”.  Es decir, es una animala, pero ella lo vale, porque es Miss. Va siempre hecha un pincel. Luego abre la boca y te tronchas.

Después de cenar nos fuimos a tomar un mojito (de mierda, con hielos grandes y no triturados) y el relaciones públicas o lo que fuera me dijo allí delante de 10 personas que yo “no tenía que cerrarme, que tenía que abrir las piernas  como un compás“*. Yo le contestaba “es que soy vasca. ” E insistía: “¿pero sabéis lo que es un compás?”.

Creo que en ese momento me dio el ataque de risa que me hizo llorar.

Y después gintonics, bailoteos, exaltación de la amistad, sudores, y… cuando miramos la hora y vimos que eran las cuatro decidimos retirarnos.

He dormido tres horas y media.

Esta noche he quedado con 27 borrachos del infierno para cenar y salir de fiesta.

No sé que tengo más: si ganas o miedo.

* A ver ahora qué clase de lectores me llegan desde google

Ñam

Llevaba 10 años sin ir, creo que mis padres me invitaron a comer en el Cenador de Amós cuando aprobé Advanced.

Y allí fuimos ayer los tres, después de haber tenido durante 20 minutos ambas dos un momento: ¿qué me pongo? ¿qué me pongo?

Inciso

¿Qué es eso de que decir ambos dos o ambas dos está mal dicho? Me sentí igual de sorprendida que Agur cuando se enteró de que se decía “por la tarde” y no “a la tarde”.

Fin del inciso

El sitio es una preciosidad, el servicio es estupendo y como “soy una maruja” me dediqué a mirar dónde habían comprado la vajilla.

El menú:

Aperitivos:

Crujientes de arroz especiado

Galletitas de queso en crema y de chorizo lebaniego

Pátano macho frito y crema de fabada

Bocado de bonito escabechado

***************************************************

Crema de remolacha y berenjena

Hígado de pato fresco sobre mermelada de café y sopa de uvas

Perfecto de hígado de pato caramelizado con manzana

***************************************************

Arroz cremoso con hongos de temporada

*********************************************

Dorada con jugo de aceitunas verdes

Lomo de vaca pinta en costra de maíz

******************************************

Tabla de quesos de Cantabria

Sorpresa de chocolate

*****************************************

Café y petits fours

Comentarios:

Bebida y cafés no incluidos.

A mi padre y a mi nos queda más rico el arroz cremoso con hongos. La crema de remolacha, a pesar de ser de su color favorito: el fucsia, a Kidi no le gustó.

Lo que más me gustó fue la dorada y el lomo de vaca, que se deshacía en la boca.

Los petits fours eran unas trufas y gominolas y unos pastelitos hojaldrados, en homenaje a la repostería cántabra.

La presentación de los platos muy trabajada, los sabores también.

Tomamos vino de la casa, un crianza “Víctor Fernández”.

Precio total para tres: 238.50  euros

Menos de 80 euros por cabeza.

Teniendo en cuenta que en Madrid últimamente he salido de mala ostia pagando 50 euros, comer:

-en un sitio con una estrella michelín

-en una casona cántabra

-con todo cuidado al detalle, es un lujo asiático.

Evidentemente no nos podemos permitir hacer esto todos los meses, pero hemos instaurado el día del padre y las hijas y repetiremos el año que viene.

Y para seguir con la gastronomía esta mañana me he levantado a las nueve, me he ido a desayunar al bar, después a la compra y en dos horas de cocina hemos hecho:

- 60 albóndigas

- 6 botes de pimientos asados

- mollejas con setas

- 3 lubinas al horno

Haro

Ayer mi padre me llevó a Haro (a Haro, no a Laguardia) a por el vino.

Me hizo levantarme a las 8 30 de la mañana para ir a comprar el bonito que me han encargado y salir temprano hacia allí.

Inciso

A partir de ahora, si queréis que os lleve cosas, aceptaré gustosa donativos para que me pueda comprar un coche y no parecer PMS en el autobús

Fin del inciso

Llegamos a Haro, nos fuimos a la bodega a recoger el vino  y en ayunas me tomé dos vinos. Pues sí que empezamos bien…

Mi padre se apiadó de mi y me llevó a desayunar un café a las doce del mediodía con un pincho de tortilla.

Y después nos fuimos en busca de verdura embotada para mi. Me compré unas borrajas, dos botes de setas,un bote de corazones de alcachofa,  un bote de menestra de verduras, otro de tomate frito… y al final no compré alegrías. Y me arrepiento…

A todo esto decidí que quiero ser enólogo. Y mi padre repetía todo el tiempo que a él deberían haberle nombrado hijo predilecto de Haro hace tiempo. Quedamos con un amigo suyo, que lo primero que nos llevó a beber fue un porrón de bitter cinzano con campari.

Y después nos fuimos de vinos. Cuando nos pusimos a contar, nos habíamos tomado 8 vinos antes de comer. Y nos bebimos con la comida dos botellas de vino para cuatro. Y a media tarde un gintonic.

Me dieron clases entre todos de negociación, porque yo estoy más perdida que un pulpo en un garaje, y tengo que irme a hablar con mi gerente y me tiemblan las rodillas…

Cuando fue hora de volver hacia Santoña el colega de mi padre nos regaló una botella mágnum de Remelluri Reserva 2001. Que beberemos gustosamente algún día de estos.

Al llegar nos fuimos a cenar con otros amigos de mis padres a un sitio bastante fino del pueblo. Pedimos algo para compartir y de segundo un rodaballo.

Mientras llegaban los segundos una de las mujeres nos pregunta que a ver si nos hemos dado cuenta del filetazo que se estaba pegando una pareja. Disimuladamente (o no) nos fijamos en que ella se había levantado de su sitio y estaba sentada en el regazo del maromo comiéndose los higadillos.

Primero se levantó al baño él. Después ella. Tardaron 20 minutos en salir.

Flipamos bastante, sobre todo porque no es que fuera un sitio con mucho movimiento, era un restaurante fino y muy tranquilo.

Pero estos dos borregos debían de tener 5 neuronas entre los dos, porque al salir estuvieron dando voces pavoneándose.

Como buscando bronca porque medio bar se había dado cuenta del polvo que habían echado en el baño del restaurante.

Entradas antiguas »